Desde la primera película de la franquicia A través de la ventana, el director Marçal Flores y el guionista Eduardo Sola solamente se han dedicado a normalizar los comportamientos tóxicos de sus personajes, sexualizarlos de sobremanera y extender de forma artificial los conflictos de una historia construida a base de clichés. Para bien y para mal, todo concluye en A través de tu mirada, última parte de la trilogía que está más cerca de ser un episodio extendido de La rosa de Guadalupe que una cinta romántica interesante.

Raquel (Clara Galle) y Ares (Julio Peña) están separados luego de la trágica muerte de Yoshi al final de la segunda película. Ambos están en una relación con otras personas pero siguen sintiendo afecto el uno por el otro. Las cosas cambian durante las fiestas decembrinas cuando varios encuentros fortuitos y las cenizas de su amor vuelvan a unir a los amantes más tóxicos de toda Barcelona.

Disculpen lo escueto de mi resumen, pero el argumento de A través de tu mirada es prácticamente inexistente: durante los primeros 45 minutos no pasa absolutamente nada, solamente nos muestran una situación tras otra con los personajes, toman decisiones estúpidas, se pelean entre ellos y los vemos tristes porque no están juntos. Recién a la hora de metraje, el guion presenta un conflicto artificial para cada personaje con la intención de generar drama y resolver todo fuera de cámara. Por esto, la cinta es aburrida, predecible y bastante larga, ningún personaje evoluciona o cambia, el guionista vuelve a presentar muchas de las dinámicas de la primera parte y recicla las subtramas de los hermanos de Ares a manera de pretexto para tenerlos en la película.

A diferencia de lo visto en las dos cintas anteriores, aquí podemos ver un poco de la química entre Clara Galle (El Internado: Las Cumbres) y Julio Peña (Berlín), además, el amor entre Raquel y Ares pasa de ser manifestado mediante montones de escenas de sexo a momentos donde pasan tiempo de calidad como pareja. Los comportamientos tóxicos, justificar el engaño, y el sexo siguen ahí, su reconciliación se da tras la irrupción de él en casa de ella sin anunciarse y someterla por la espalda para tener relaciones, pero los montajes con música romántica haciendo turismo por Barcelona nos dejan ver una nueva dimensión de la relación que no habíamos tenido la oportunidad de ver antes.

El soundtrack también mejora bastante y en esta ocasión acompaña de buena manera las emociones de los personajes. Es interesante cómo una canción logra transmitir mucha más información que todos los diálogos y situaciones absurdas del guion. Desgraciadamente, el fotógrafo Marc Miró (Rainbow) toma la decisión de colocar varios elementos desenfocados frente al encuadre y esto se convierte en un distractor molesto durante toda la película.

A través de tu mirada parece una telenovela mexicana (incluso tiene un breve cameo de Omar Chaparro) o un episodio extendido de La rosa de Guadalupe: sus conflictos son artificiales, hay clichés por todas partes, tiene personajes sobreactuados y música intensa para venderte las emociones que deberías estar experimentando. Al final todo se resuelve por el poder del amor, todos los personajes tienen un desenlace edulcorado y viven felices por siempre. 

“A través de tu mirada” ya está disponible en Netflix.