John Krasinski pasó de ser el divertido Jim Halpert de The Office a convertirse en un director de cine de terror con las dos primeras entregas de Un lugar en silencio. Su nuevo proyecto, donde se reúne con Steve Carrell, Amigos imaginarios, es un divertido y emotivo coming of age lleno de magia, risas y seres fantásticos, sin embargo, no todo es perfecto en esta oda a la infancia y la imaginación.

Bea (Cailey Fleming) era una niña feliz y con mucha imaginación o al menos fue así hasta la muerte de su madre. Ahora, su padre (John Krasinski) está enfermo del corazón y ella debe pasar una temporada con su abuela (Fiona Shaw) en el departamento donde vivió la mayor parte de su infancia. Para sorpresa de Bea, el piso superior del edificio está lleno de amigos imaginarios olvidados a cargo de Calvin (Ryan Reynolds), quien tiene la misión de buscarles un nuevo hogar para evitar que desaparezcan.

El guion de John Krasinski intenta contar una historia entrañable y familiar con tintes nostálgicos para el público adulto y muchos colores y chistes para los más pequeños, desgraciadamente pretende tocar muchísimos temas sin éxito y se queda a medio camino. Tenemos, por ejemplo, a Bea lidiando con sus sentimientos reprimidos tras la muerte de su madre y la nueva enfermedad de su padre; a Calvin y los amigos imaginarios; la historia personal de cada amigo; y la búsqueda de los niños que crearon a los seres imaginarios. La cinta está atiborrada de tramas y ninguna es lo suficientemente convincente debido al poco desarrollo de los personajes. 

Al tener un guion con demasiadas temáticas y una pobre exploración de personajes, Krasinski construye los momentos más importantes a nivel emocional a través del score de Michael Giacchino (La sociedad de la nieve) y la fotografía de Janusz Kamiński (Amor sin barreras). Durante una secuencia en la que un personaje recuerda con añoranza su pasado, por ejemplo, vemos la luz filtrarse por las ventanas, las partículas de polvo en el aire, la silueta a contraluz, todo enmarcado de forma bella por las ventanas y la ciudad de Nueva York mientras la música del piano hace su magia; es difícil contener las lágrimas pero todas las emociones recaen en la música y la imagen, no en los personajes o la historia.

Cailey Fleming (Star Wars: El despertar de la Fuerza) es el corazón de la cinta y nuestro hilo conductor a través de este adorable desastre. La pequeña le pone muchísimo empeño a la interpretación y te convence de que existen los amigos imaginarios, sin embargo el guion constantemente contradice al personaje: al principio se presenta como una adolescente apática, después, tras conocer a Blue y Blossom (dos amigos imaginarios interpretados por Steve Carrell/Yordi Rosado y Phoebe Waller-Bridge/Angélica Vale) decide ayudar a Calvin pero no entendemos sus razones para hacerlo; igualmente, al inicio se nos plantea su falta de imaginación e interés por temas “infantiles” y más adelante, tras conocer el refugio de los Amigos, tiene todo el poder de la imaginación a su disposición. 

Ryan Reynolds, por otra parte, se siente desubicado en la película y sin ganas, casi como si estuviera obligado a participar en ella. Todo su carisma y chispa presente en cintas como El proyecto Adam o Deadpool brilla por su ausencia pues el guion jamás aprovecha la rápida dicción del actor, su facilidad para gesticular o su presencia magnética en la pantalla. La historia del personaje es un misterio que se maneja a conveniencia para manipular a la audiencia y regalarnos una revelación final, sin embargo el gran giro se ve venir de lejos y termina por ser redundante. 

En cuanto a los amigos imaginarios,  interpretados por una variedad de actores que van desde Bradley Cooper, Maya Rudolph o Matt Damon, estos en realidad son cameos rápidos, aparecen por breves instantes y fuera de Blue o Blossom, los demás no tienen una participación relevante.

Amigos imaginarios tiene muchos problemas argumentales, maneja las historias de sus personajes de forma conveniente para la trama y eso nos impide relacionarnos con todo lo que sucede en pantalla. La actuación de Cailey Fleming es encantadora y transmite muchísima energía, sin embargo los momentos más poderosos de la cinta impactan gracias a los apartados técnicos y no a la historia llena de magia que pretende vendernos John Krasinski; tal vez, sólo tal vez, John sea mejor vendiendo papel.

“Amigos imaginarios” ya está disponible en cines.