Un preocupado adolescente llamado Willy (Sayyid El Alami) intenta disuadir a su mejor amigo Jojo (Amaury Foucher) de atravesar a toda velocidad con su moto un peligroso cruce. Pero es muy tarde: si Jojo todavía no estaba decidido, los vítores de su imprudente e idiota grupo de amigos seguro le habrán dado la motivación suficiente para hacerlo. Por fortuna, Jojo sale ileseo de la acrobacia y comparte un momento de euforia y alivio con Willy. Pequeñas explosiones de rebeldía, machismo, adrenalina y amistad como esta pueblan Block Pass (o La Pampa), largometraje de Antoine Chevrollier que se estrena en la Semana de la Crítica de Cannes 2024.

Con aires del cine de Andrea Arnold, Block Pass retrata con un lente realista la vida adolescente lejos de la urbe. Willy vive en un pequeño pueblo suburbano francés en donde no hay mucho que hacer y ciertas ideologías conservadoras aún permean (“Es como regresar a 1950”, dice Marina, la joven crush de Willy al visitar el pueblo tras su estancia en la ciudad de Angers). Entre el doloroso recuerdo de la muerte de su padre y la presión de su madre por tener buenas calificaciones, Willy intenta escapar de casa constantemente: su mayor refugio es la pista local de motocross, en donde entrena con el talentoso Jojo; apoyar a su mejor amigo es muy importante en particular porque este no recibe ningún tipo de aliento positivo de su exigente y cuadrado padre David (Damien Bonnard).

Chevrollier desarrolla un coming-of-age cambiante que además de enfocarse en la rebeldía propia de la adolescencia, explora las maneras en las que las actitudes retrógradas y la masculinidad tóxica pueden moldear y alterar una joven vida. El motocross es un escape para los personajes y el pueblo, pero también una caldera de toxicidad, pues es un deporte duro que usualmente se asocia a los hombres. 

El personaje de David, estrechamente ligado a este mundo del motocross, es similar a lo que vemos con el patriarca Von Erich en The Iron Claw: un padre machito incapaz de mostrarle amor a su hijo y que lo utiliza como un conducto para lograr lo que él nunca pudo. Un brillante Damien Bonnard (Les Misérables) plasma todo esto con ira y una implacable dureza que más tarde se combina con obsesión, melancolía y un poco de patetismo.

Relacionado a esto tenemos las dificultades que tiene Willy para expresar sus sentimientos y puntualmente el dolor que siente por la pérdida de su padre; en un contexto machista le es más difícil aprender cómo desahogarse adecuadamente. Es por todo lo anterior que cuando Willy descubre por accidente el secreto de Jojo, inmediatamente puedes sentir los tentáculos de la masculinidad tóxica oprimir a sus personajes. Tal vez no exista un conflicto entre ellos, pero gracias a todo lo mostrado por Chevrollier hasta ese punto, sabes que los problemas a su alrededor son inevitables. 

La violencia se respira en este pueblo, no a nivel físico, sino psicológico, y la manera en cómo Willy lidia con ella es un importante diferenciador de Block Pass. Cuando conoce a Romina (Léonie Dahan-Lamort), una chica que viene de la ciudad, Willy se siente atraido a ella de inmediato no solo por su belleza sino también por la manera tan fácil con la que sacude los insultos misóginos y violencia psicológica que otros jóvenes intentan infligir en ella. Aunque son pocas, las escenas que Willy comparte con Romina son un revulsivo para la historia, pues a través de ellas los guionistas –Chevrollier, Bérénice Bocquillon y Faïza Guène– intentan mostrar las realidades de dos clases sociales y dos modos de vida distintos.

Para acompañar este turbulento coming-of-age tenemos una dirección de fotografía que, con una paleta de colores cálida, se siente asfixiante; es un reflejo de los sentimientos de caos de la adolescencia, una etapa en la que te sientes atrapado. Asimismo, durante las escenas más fuertes, Sacha y Evgueni Galperine (Happening) vuelven a demostrar su capacidad para presionar botones y generar tensión con un score amenazante.

Si bien cada personaje secundario tiene un impacto cumplidor en el arco de Willy, ninguno de ellos llega a ser interesante por sí mismos. Chevrollier se olvida de todos ellos durante largos periodos de tiempo, así que cuando vuelven a aparecer ya existe cierto desinterés por su destino. Uno de los giros clave del filme, por ejemplo, se hubiera beneficado de un mejor desarrollo de Jojo, cuyas acciones radicales no se sienten 100% justificadas debido a que desaparece de la historia un largo rato. Sin embargo, esto se compensa con el hecho de que dicha escena deja su marca indeleble en Block Pass y a su vez da paso a que otro personaje tome la batuta y genere otro tipo de efecto en Willy para cerrar con fuerza el filme.

En el centro tenemos a un Sayyid El Alami sobresaliente que lleva a buen puerto el torbellino de emociones por el que atraviesa Willy. Su expresividad y ojos atentos plasman la capacidad de su personaje para aprender y desarrollarse a partir del caos que observa a su alrededor. También existe la impredicibilidad propia de un adolescente rebelde que una y otra vez rompe con lo que esperas de Willy, incluso en el final, cuando se sale del molde de su entorno. En este pueblo siempre se ha sentido excluido y aquí, con ayuda de su familia, acepta esa exclusión para, por fin, romper con el ciclo de violencia.

“Block Pass” tuvo su estreno mundial en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2024.

Foto de portada cortesía de THE PR FACTORY.