Con tan solo 31 años y dos películas en su haber, Lukas Dhont ya obtuvo una Queer Palm, la Caméra d’Or y un Grand Prix en Cannes. Pero, a pesar de todo talento, su cine exhibe cierto grado de inmadurez. Ya lo vimos con la irresponsable, tóxica y transfóbica “Girl”, y lo recalcamos, en mucha menor medida, con “Close”, un melodrama cuyo manipulador guion opaca constantemente a su destacada dirección. 

Léo (Eden Dambrine) y Rémi (Gustav de Waele) son dos niños de 13 años que llevan una relación muy cercana: corren, juegan, andan en bicicleta y duermen juntos. Sin necesidad de explicaciones y obviedades, el guion de Dhont y Angelo Tijssens nos permite observar la profunda amistad de estos inseparables niños para crear empatía y alentarnos a crear nuestras propias conclusiones con respecto a su intimidad. 

Pero cuando regresan a la escuela, la cercanía de Léo y Rémi es inmediatamente cuestionada por sus compañeros de clase. “¿Están juntos?”, les pregunta una chica. Léo insiste que solo son como hermanos pero a partir de ese momento, su actitud hacia Rémi cambia. Léo se siente incómodo cuando Rémi coloca su cabeza encima de su cuerpo, lo aleja y hasta utiliza al hockey sobre hielo —un deporte comúnmente asociado a la masculinidad— para intentar alejar a Rémi, pero éste igual lo va a visitar durante sus prácticas y lo ve desde las gradas como si fuera su pareja. Léo aumenta el nivel de rechazo y pronto Rémi ya no puede ignorar la ruptura en su amistad.

Me perdonarán el SPOILER en este y el siguiente párrafo, pero es indispensable para analizar los fallos de “Close”. Después de más de media hora de metraje, la historia cambia radicalmente cuando Rémi se suicida. Es así que “Close” se transforma en una predecible película sobre duelo en donde su protagonista intenta lidiar con la culpa que lo azota. 

El primer problema es que el director no profundiza con la suficiente fuerza en el personaje de Rémi, por lo que el giro no es una consecuencia natural de lo que vimos hasta ese punto, sino un intento descarado de Dhont de causar shock en la audiencia. Aunado a esto, tenemos que la decisión de matar a Rémi, además de ser manipuladora, es una salida fácil para el director. Hubiera sido mucho más complicado pero enriquecedor que el guion se atreviera a explorar cómo la heteronormatividad puede afectar el desarrollo de preadolescentes (sin importar su identidad) o las consecuencias psicológicas que una ruptura de amistad puede provocar en ellos. Pero no, Dhont toma la salida fácil, la de matar a su personaje, para generar una reacción barata en la audiencia y, a continuación, hacerla llorar a montones con una historia más sobre pérdida. (Fin de SPOILERS) Y es aquí donde entra en juego “Girl”, la anterior película del director.

Tal vez sea injusto conectar las dos películas, pero el haber visto “Girl” inevitablemente le da una giro de perspectiva a aquello que observamos en “Close”. En su controversial filme de 2018, alabada por crítica blanca cis y repudiada por la comunidad transgénero, Dhont explota el cuerpo de su protagonista trans de una manera sumamente irresponsable e intenta decir que la conversión es un proceso traumático y doloroso. Y ahora, “Close” sugiere que la experiencia gay conduce hacia la miseria. Esto último podría sonar como una acusación exagerada, sin embargo, el precedente de “Girl” está ahí y es imposible no notar similitudes tonales y narrativas entre ambas películas. Pareciera que Dhont no está interesado en la experiencia LGBTQ+, sino exclusivamente en su sufrimiento. Y es que, al igual que jamás comprendemos exactamente de dónde vienen las angustias de Lara o su amor por el ballet en “Girl”, aquí Dhont tampoco se preocupa por comprender y conocer, más allá de su cotidianidad, las vidas de Léo y Rémi. Para el director, estos dos personajes no son más que una fábrica narrativa de lágrimas. Al igual que “Triangle of Sadness”, también ganadora en Cannes 2022, “Close” es progresismo falso cuidadosamente orquestado para manipular a audiencias a pensar que es una película compleja sobre masculinidad.

Habiendo dicho todo esto, ¿es “Close” efectiva? El abundante llanto de la audiencia durante mi proyección, un Grand Prix en Cannes, el Premio del Público en Morelia, entre otros premios, dejan en claro que sí lo es, y bastante. Sea responsable o no, Lukas Dhont cumple con creces sus objetivos y vuelve a demostrar su tremendo talento como director. 

Dhont maneja con sensibilidad su historia, sabe exactamente cuándo aumentar la emotividad, construye un primer acto propositivo y saca lo mejor de su elenco; en su actuación debut, el joven Eden Dambrine es brillante plasmando la silenciosa culpa que lo carcome y la dificultad que tiene para expresarla. Como su madre, Léa Drucker (“Two of Us”) da cátedra, particularmente en la escena del camión escolar, mientras que Émilie Dequenne (“Love Affair(s)”) te aprieta el corazón durante todo el tercer acto. La maestría manipuladora de Dhont también se manifiesta en el uso de metáforas visuales, algunas más efectivas que otras, como la transformación de un campo de flores o la remoción de un yeso. Y aunque el desenlace de la película es obvio, igual funciona gracias a su honesta ejecución y un pequeño pero sorprendente diálogo dentro de un carro que le da un toque de sorpresa al asunto.

El talento de Lukas Dhont es claro: el hombre sabe cómo atrapar a una audiencia y hacerla sentir lo que él comande, no obstante, su inmadurez sigue siendo un obstáculo que le impide crear un filme significativo y verdaderamente real. “Close” tiene muchas cualidades pero hay una descarada falsedad corriendo por sus venas que le impide alcanzar su máximo potencial. 

“Close” formó parte del Festival Internacional de Cine de Morelia 2022 en donde ganó el Premio del Público en Largometraje Internacional. Será distribuida por MUBI.