Necesitamos más comedias románticas en el cine: historias divertidas donde las risas, dos carismáticos protagonistas y una serie de situaciones graciosas nos ayuden a escapar del mundo por un momento. Aunque Con todos menos contigo (o Anyone But You), del director Will Gluck, no es el mejor ejemplo del género, aún así logra cumplir este cometido en varias ocasiones, en especial por la química de sus dos muy atractivas estrellas: Glen Powell y Sydney Sweeney.

Inspirada en Much Ado About Nothing de William Shakespeare, la historia transcurre durante una boda a la que asisten Bea (Sweeney) y Ben (Powell). Ambos se odian por un incidente ocurrido en el pasado, pero ahora sus amigos conspiran para juntarlos. Por ello, fingen ser pareja para callar a los demás, pero en el proceso viejas chispas empiezan a avivarse.

El director Will Gluck no ha perdido su toque con las escenas más exageradas y el humor un tanto vulgar que demostró en Friends With Benefits y el clásico adolescente Easy A. Cuando la película busca risas con situaciones ridículas definitivamente las saca, como una muy chistosa referencia a Titanic o cuando la pareja se encuentra por primera vez. Esto también es posible por la química entre Sweeney (Nocturne) y Powell (Top Gun: Maverick), quienes no solo son guapísimos, sino que además tienen mucho carisma.

Sin embargo, a diferencia de sus comedias anteriores, Gluck no logra mantener el tono gracioso de forma consistente. El director nunca se compromete de lleno a la vulgaridad, lo cual hace muy inverosímiles algunas situaciones. En Easy A, por ejemplo, hay personajes estereotipados y situaciones muy extremas, pero funcionaban porque todo era un tanto caricaturesco. Acá la mayoría de personajes y ambientación son más tradicionales, propios de una rom-com clásica, pero luego tenemos momentos en los cuales la pareja grita desaforadamente ante un inconveniente mientras sus amigos no se dan cuenta por estar viendo un koala. Esto debería ser chistoso, mas al no haber elementos fársicos previos se siente un tanto forzado.

Fuera de los protagonistas, ningún personaje tiene gran relevancia o resulta interesante. No es que sean caricaturas o estereotipos, simplemente existen para ser relleno. Sus personalidades (si tienen la suerte de tener una) varían de acuerdo a las necesidades de la historia, lo cual lleva a una resolución demasiado sencilla en el tercer acto, casi como por arte de magia. Alexandra Shipp, quien interpreta a una de las novias, tenía más presencia en Barbie, donde tiene un papel minúsculo, que en una película en la cual supuestamente es quien da pie al enredo. Es suficiente un vistazo a la versión de Much Ado About Nothing dirigida por Kenneth Branagh para notar cómo se puede jugar con estos personajes de forma más ingeniosa y cómo enriquecer el material.

Aún así Con todos menos contigo tiene suficiente escapismo como para entretener y sacar algunas risas. Como ejemplo de comedia romántica clásica al estilo de los 90 y 2000 funciona bien, aunque no sería la más memorable incluso si hubiera sido hecha en esa época. Sydney Sweeney y Glen Powell son una pareja electrizante cuya química saca chispas cuando el material los deja soltarse; si hacen otra rom-com próximamente estaré en primera fila para verlos, ojalá el material sea mejor que éste.

“Con todos menos contigo” ya está disponible en cines mexicanos.