El director Francis Lee se resistió a mostrar “Ammonite” en formato digital y excluyó el acceso a críticos de todo el mundo durante temporada de festivales. Su punto de vista es, hasta cierto punto, comprensible. Sin embargo, ¿era para tanto? ¿Podemos justificar la exclusión a audiencias y el egoísta deseo de Francis Lee de únicamente proyectar la película en salas de cine a pesar del alto riesgo de contagio? Ninguna película, por excelente que sea, justifica estas conductas egoístas, y mucho menos este caso específico, pues “Ammonite” es solo un filme regular y excesivamente frío.

En esta historia semibiográfica seguimos a Mary Anning (Kate Winslet), una paleontóloga inglesa que pasa los días en las costas de Lyme Regis buscando fósiles. Solo acompañada de su enferma madre Molly (Gemma Jones), Mary lleva una vida rutinaria y poco reconocida. Un día aparece en su tienda Roderick Murchison (James McArdle), un hombre rico y fascinado con la paleontología que primero le pide a Mary consejos sobre la profesión y más tarde, le encomienda la tarea de cuidar y acompañar a su esposa Charlotte (Saoirse Ronan), quien está recuperándose de una tragedia personal.

Durante el primer acto, Lee coloca discretos recordatorios de que este mundo le pertenece al patriarcado, estableciendo con fuerza un elemento relevante en el desarrollo de las protagonistas. Mary es excelente en su profesión, pero no recibe el reconocimiento que merece por ser mujer. Charlotte está sujeta a las decisiones de su esposo, quien ni siquiera le deja ordenar su propia comida. Son dos mujeres ignoradas y atrapadas en una sociedad de hombres.

La convivencia crea un fuerte lazo entre Mary y Charlotte. La relación comienza a derretir el helado corazón de Mary y a curar el alma en pena de Charlotte, creando una transformación emocional en ambas. Alejado de tonos explotativos y melodramáticos, Lee intenta crear un acercamiento realista y humano a esta compleja conexión.

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La fría estética de “Ammonite” busca transportarte a las costas inglesas y capturar tanto la solitaria vida de Mary, como sus sentimientos de opresión. Los azules apagados dominan la paleta de colores y el ritmo lento complementa la sensación de soledad. Esta sobrecogedora atmósfera se transforma en calor volcánico cuando explota el romance entre las protagonistas. Es como sangre caliente recorriendo tu cuerpo tras un largo y helado día. Sin embargo, el balance es desproporcionado y esta nueva sensación llega muy tarde en la película.

Aunque Francis Lee hace un estupendo trabajo modelando el filme alrededor de las sensaciones de su personaje principal, la historia falla en cautivar. El frío rebasa al calor. Y cuando finalmente se presenta la oportunidad de explorar facetas fascinantes de las protagonistas, “Ammonite” termina.

Solo podemos esperar excelencia de Winslet (“Steve Jobs”) y Ronan (“Little Women”), y eso es exactamente lo que obtenemos aquí. Winslet maximiza el uso de lenguaje corporal para comunicar los conflictos internos de su personaje y la transformación que sufre a lo largo del filme. Ronan nos regala otra actuación sutil y compleja, que pasa de la depresión al renacer emocional de una mujer cambiada por una relación. Las dos se complementan y cumplen con los requerimientos del guion.

Las comparaciones con “Retrato de una mujer en llamas” son ridículas y hasta insultantes, pues “Ammonite” no está ni siquiera en la misma liga. Lee nos muestra lo difícil que puede ser para una persona reprimida salir de su caparazón, pero al hacerlo aliena al espectador con un desarrollo monótono e indiferente. En vez de destacar el trabajo real de paleontología de Anning, Lee lo convierte en una carga y a pesar de lo mucho que tarda en crearlo, el romance protagónico termina siendo soso, poco convincente y hasta ordinario.