Tea Lindeburg irrumpe en la escena internacional con “As In Heaven”, un sobresaliente largometraje debut ubicado en el Siglo XIX cuyos temas resuenan hasta el día de hoy. 

Lise (Flora Ofelia Hofmann Lindahl) inicia su día desbordando alegría. Pronto abandonará la granja familiar para ir a la escuela, una ocurrencia rara para mujeres de su época. Aunque su padre ausente (Thure Lindhardt’s Anders) no está nada contento de perder a un par de manos más para trabajar en la granja, su madre Anna (Ida Cæcilie Rasmussen) logró convencerle. Pero las metas de Lise están por enfrentar a un obstáculo mayor: la voluntad de Dios. 

Antes de despertar ese día, Lise sueña con un paseo por un precioso campo de flores que súbitamente es interrumpido por una lluvia de sangre. Es un sueño que atormenta a la protagonista durante las siguientes 24 horas. Su madre está en las últimas etapas del embarazo y complicaciones en el parto desembocan en una experiencia traumática para Lise y su vasta familia. 

En “As In Heaven”, Lindeburg examina las expectativas y roles de la mujer en la sociedad, y al hacerlo, genera equivalencias con el trato moderno, siempre tomando a la religión como elemento regresivo. El guion puede llegar a desconfiar demasiado de su audiencia, pero su poética fusión de drama y horror psicológico funciona para sobrellevar efectivamente la carencia de sutileza.

En la historia reina una constante batalla entre religión y ciencia. Sueños y supersticiones bloquean el progreso y ni un peligro mortal es suficiente para confiar en la ciencia. ¿Siglo XIX o 2021? Increíblemente, la fe en Dios es más convincente que la razón científica para muchas personas de ambos periodos. 

La religión también funciona para oprimir. Lise es atormentada por cometer un robo inconsecuente; el terror del pecado la persigue y, combinado con otros factores, la orilla hacia una crisis de culpa. El plan que “Dios” tiene para ella cambia de acuerdo a lo que le convenga a la sociedad. Su pedante padre quiere que ese plan sea trabajar en la granja; ve a la educación como algo peligroso para la mujer. Irónicamente, él no se preocupa por trabajar a ese nivel y pasa su tiempo alejado de la familia. Es por ello que el terror de perder a su madre se hace mayor: Anna es la representación viva de la lucha por el progreso en una sociedad carente de ella.

Flora Ofelia Hofmann Lindahl es un descubrimiento. Su soberbia actuación marca con poderío la transición de una mujer que alegremente canta y juega con sus hermanos porque está llena de sueños y amor, a ser consumida por la incertidumbre y finalmente, por las demandas de la sociedad.

El excelente diseño sonoro es utilizado para modificar el ritmo de la historia y potencializar los sentimientos de angustia. Un canto a susurros se amplifica ante la ausencia de score, los silencios causan tensión y los gritos de dolor de Anna, esos que inducen al pánico y parecen nunca acabar, marcan un antes y un después en el filme. El sonido se combina con la gran fotografía de Marcel Zyskind para crear inquietantes contrastes entre la belleza de los campos y el terror experimentado por los personajes a causa de la represión ideológica.

En “As In Heaven”, veinticuatro horas se transforman en décadas. Lise comienza como una adolescente radiante con el mundo a sus pies y culmina como si toda su juventud se hubiese desvanecido. El regreso al tradicionalismo es sellado por su silenciosa y muy dolorosa resignación.

“As In Heaven” formó parte del programa Discovery de TIFF 2021.