Pasan los años y la lucha por los derechos reproductivos de la mujer increíblemente sigue en disputa y en manos de un montón de hombres, por lo que cada cinta que sale con respecto al tema es muy importante para crear concientización y empatía, así como brindar visibilidad al problema. En los últimos años, películas como “Never Rarely Sometimes Always” y “Happening” fueron soberbios ejemplos cinematográficos que lograron ese objetivo. La más reciente en intentarlo, “Call Jane”, no se acerca a tener esa misma calidad, pero brinda un producto accesible dirigido a audiencias casuales a través de un clavado optimista al pasado.

A casi siete años de escribir y recibir una nominación al Oscar por el guion de “Carol”, Phyllis Nagy hace su debut como directora con esta historia sobre la Jane Collective, un grupo clandestino de mujeres activistas ubicado en Chicago que, durante los sesentas y setentas, apoyaron a mujeres estadounidenses para obtener abortos seguros. 

Elizabeth Banks interpreta a Joy, una ama de casa en sus primeras semanas de embarazo que lleva una vida normal junto a su esposo abogado Will (Chris Messina) y su hija Charlotte (Grace Edwards) de 15 años. Tras sufrir problemas de desmayos, Joy es informada por un doctor que una condición en el corazón podría matarla de seguir adelante con el embarazo. Ejecutivos, todos hombres, del hospital se rehúsan a hacer el procedimiento porque aparentemente un aterrador 50% de probabilidades de supervivencia de la madre no es suficiente para ellos. Es así que Joy comienza a buscar alternativas hasta encontrar a las Jane, un grupo encabezado por Virginia (Sigourney Weaver, enorme) quienes le proveen la solución a su predicamento.

Nagy demuestra potencial como directora entregando una cinta que habilidosamente toma un tema pesado y lo hace accesible a todo tipo de audiencias a través del enfoque en la importancia de la hermandad y el trabajo colaborativo. Su talento reluce de forma particular en la excelente escena del aborto de Joy, en donde encontramos un juego de tensión, vulnerabilidad y confianza entre la protagonista y Dean (Cory Michael Smith), el gélido pero seguro doctor a cargo del procedimiento, mismo que es representado latido a latido con impecable dirección. Nagy también maximiza los talentos de su elenco, obteniendo un desfile de soberbias actuaciones de Wunmi Mosaku, Sigourney Weaver, Cory Michael Smith y Elizabeth Banks, quien nos regala tal vez su mejor trabajo hasta la fecha.

Sin embargo, la sutileza y elegancia que vimos en “Carol” no se encuentra aquí presente porque el guion no corrió a cargo de Nagy, sino de Hayley Schore y Roshan Sethi, quienes constantemente le ponen el pie al filme. La historia está plagada de conveniencias narrativas típicas de Hollywood, no tiene urgencia y sus personajes no están correctamente delineados; la transición de Joy de ama de casa a activista es apresurada y su personaje nunca parece tener miedo de ser descubierta, de hecho, utiliza mentiras escuálidas como coartadas que le quitan credibilidad a la película y gravedad a la temática, haciendo parecer que su labor como activista es algo sencillo y poco arriesgado o relevante.

También encontramos una débil y forzada subtrama que intenta sugerir un romance entre Will y la vecina Lana (Kate Mara) derivada del sexismo tradicional de un esposo decepcionado por las constantes ausencias de Joy. Asimismo, Schore y Sethi intentan abordar temáticas raciales de la época pero apenas rozan la superficie para luego ser olvidadas; la labor pesada la hace Mosaku, cuyo fuego le otorga relevancia a la discriminación racial de la época.

“Call Jane” es fácil de ver y honestamente, es un cambio agradable ver una película de aborto que no te provoca ansiedad y profunda impotencia, no obstante, al sanitizar la temática y evitar abordar políticas de lleno, la historia pierde impacto y urgencia. La fortaleza del filme está en su enfoque optimista que, con ayuda de un elenco vibrante, exitosamente destaca la unión femenina como arma para combatir las injusticias sociales. 

“Call Jane” tuvo su estreno mundial en Sundance 2022.