La mejor manera de acercarse a “Celeste Soledad”, ópera prima de Alex Argüelles, es sin saber nada de ella: las sorpresas y suspenso tienen mayor efectividad y hacen que el espectador quiera repetirla solo para encontrar pistas o darle un nuevo significado a las escenas iniciales. Desesperante y tensa en el mejor de los sentidos, el director nos ofrece una película con mucho que apreciar.

Tras una tragedia, Celeste (​​Fernanda Echevarría del Rivero) y Soledad (Michelle Betancourt), dos hermanas tan distintas como el agua y el aceite se ven obligadas a convivir y afrontar la situación juntas. Sin embargo, cuando Celeste, en un intento egoísta por huir de la realidad, se va de viaje, el mundo de Soledad poco a poco se derrumba hasta perder todo sentido.

Esta es una historia difícil de contar, pues podría caer fácilmente en la exageración; sin embargo, la dirección de Argüelles evita caer en los extremos y abrumar al espectador a través de un buen manejo de los contrastes: mientras una hermana afronta el dolor buscando el orden y paz en medio de su desastre, la otra es arrastrada al caos y falta de control, mismo que siempre le ha caracterizado. Esto da como resultado un cambio de tonos muy interesante, de lo reflexivo al terror, de lo intimista a lo histriónico, pero todo en su justa dosis.  Aunque los elementos tétricos son los más llamativos en un inicio, también hay una belleza y calma necesaria en los momentos de silencio que los interrumpen, uno que le da tiempo al público de entender lo ocurrido.

Las dos protagonistas superan exitosamente el reto. Si bien Celeste es un personaje insoportable, al punto que uno quiere meterse a la pantalla y gritarle, Fernanda Echeverría del Rivero hace creíble su arrepentimiento y conflictos para no volverla irredimible. Por su lado, Michelle Betancourt es la encargada de cargar con la tensión y desesperación de la historia de manera gradual hasta llegar a puntos intensos, cosa que logra con mucha efectividad: todos queremos abrazarla para cuando aparecen los créditos.

Los elementos técnicos tienen la oportunidad de jugar mucho con el cambio constante de atmósfera: la foto, el sonido, la edición y particularmente la dirección de arte se usan de manera dinámica para entrelazar de forma precisa el terror y psicosis de Soledad y la paz y aislamiento de Celeste. A esto se suma un uso creativo de una voz en off que cobra un significado distinto conforme avanza la historia y una muy ingeniosa animación de óleo sobre cristal.

“Celeste Soledad” es un trabajo entretenido y con reflexiones interesantes sobre la violencia en México, la salud mental, la relación entre hermanas y los efectos del duelo. Aunque analizar todos sus temas requiera probablemente verla más de una vez, tiene más de un truco bajo la manga para mantener al espectador atento y dubitativo durante sus casi 90 minutos de duración.

“Celeste Soledad” tendrá su estreno nacional e internacional en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2022 en las competencias del Premio Mezcal y Largometraje Iberoamericano de Ficción.