A partir de este momento comienza mi campaña por darle un Oscar a un ave. O por lo menos a sus entrenadores. “Penguin Bloom” (o “Un milagro inesperado” en español) es todo lo que un alma amante de los animales necesita: una historia de superación alentada por el cariño de una hermosa urraca.

“Penguin Bloom” está basada en hechos reales y es la adaptación de un libro del mismo nombre que sigue a la familia Bloom, y más en específico a la madre Sam (Naomi Watts) quien después de un accidente queda paralítica de la cintura para abajo. Antes del incidente, Sam amaba surfear y viajar, pero ahora sin el movimiento de sus piernas, se encuentra en un estado de duelo; está frustrada, enojada y desenamorada de la vida, por lo que comienza a alienarse de su familia. 

Es entonces cuando llega Penguin a sus vidas. El joven Noah (Griffin Murray-Johnston en una actuación revelación) rescata a una urraca bebé abandonada de la playa y la lleva a casa para cuidarla. Esta hermosa ave, ahora bautizada como Penguin, no puede volar así que se la pasa piando por toda la casa. El resto lo puedes adivinar. Sam encuentra en Penguin un acompañante y pronto comienza a tomarle cariño. Ambas han perdido algo y en este caso, es el animal quien rescata al humano.

Ya hemos visto esta historia antes. Una persona sufre un accidente y debe encontrar el camino para recuperar su vida. Pero aquí, el director Glendyn Ivin refresca la premisa y encuentra la fórmula para enamorarte de su película. Penguin es absolutamente adorable; lleva a todos lados su peluchito, va y viene en el hombro de Noah, pía para llamar la atención de los humanos y aparece siempre que Sam se encuentra en un momento difícil. A través del amor del ave, e inspirada por su camino de recuperación para poder volar, Sam encuentra fortaleza para reencontrarse con la vida y la naturaleza que tanto disfrutaba antes del accidente. Lo más increíble es que todo esto fue real y los créditos te lo recuerdan con una presentación de las bellísimas fotos familiares que papá Cameron tomó.

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Sí, “Penguin Bloom” es un tanto predecible, pero la ejecución de cada elemento que la conforma es enternecedora. El amor de la familia nunca está en duda, la presencia de los tres hijos se siente totalmente auténtica, la ‘actuación’ del ave es asombrosa (repito: dénle un reconocimiento a los entrenadores) y la fotografía te quita el aliento; la luz del sol es utilizada para representar el estado de ánimo de Sam y como resultado, tenemos preciosas tomas panorámicas de jardines y playas. Me dieron ganas de viajar a Australia viendo esta película.

Es evidente el amor de Naomi Watts (“Lo imposible”) a la historia (también es productora). Aquí, la australiana da una excelente actuación (¿cuándo no?); puedes sentir su fragilidad y enojo, y disfrutas cada momento de su recuperación. Andrew Lincoln (“The Walking Dead”) interpreta a Cameron Bloom, un esposo atravesando por un duelo, que aunque no sabe cómo ayudar a su querida, siempre está ahí para ofrecerle su amor.  El cariño de Lincoln es palpable; su química con Watts y el resto del elenco genera una atmósfera de autenticidad en las escenas más complicadas.

Amé “Penguin Bloom” con cada fibra de mi ser. El director Ivin se encargó de plasmar las fragilidades de una familia real para crear una entrañable historia de superación que recuerda la importancia de amar y respetar a los animales. Un filme para enamorados de la vida y la naturaleza.

“Un milagro inesperado” formó parte de la selección oficial de TIFF 2020. Tendrá su estreno en cines mexicanos el 25 de febrero. La adorable urraca Penguin tiene su propia cuenta de Instagram y el libro en el que está basada la película ya se encuentra disponible.