La brutalidad policiaca en Estados Unidos, sobre todo contra la población afroamericana, es un problema en ascenso, con numerosos casos documentados. ¿Qué lleva a un grupo supuestamente destinado a la seguridad de la población a ejercer violencia contra ella? El poder policial en EE. UU. (o Power), del director Yance Ford, es un documental que analiza los orígenes de esta institución y cómo sus principios tienen raíces en la supremacía blanca y el mantenimiento de las élites.

Ayudado de entrevistas con expertos, material de archivo y grabaciones de los brutales ataques policiales, Ford nos guía a través de la historia de la policía de Estados Unidos, desde sus orígenes en la época de la esclavitud hasta cómo ha sido financiada por gobiernos (tanto demócratas como republicanos) a lo largo de los años como herramienta de opresión a aquellos que cuestionan el sistema.

Esta habilidad de condensar tantas ideas en tan solo hora y media es la mayor virtud del documental, el cual mantiene un buen ritmo y construye su argumento con bastante destreza. Un gran acierto es incluir el testimonio de un policía afroamericano que es clave para entender cómo esto no se trata de individuos, sino de un sistema que fuerza incluso a los bienintencionados a ser parte de una maquinaria opresora construida sobre una base racista y autoritaria.

El trabajo logra conectar situaciones complejas como la apropiación de tierras por parte de los colonizadores, el uso de la fuerza para mantener a raya a la población afrodescendiente tras la abolición de la esclavitud y la xenofobia hacia los migrantes europeos como ejes creadores de lo que uno de los entrevistados llama “el cuarto poder”. Es impactante cómo damos tan por hecho la presencia policiaca, cómo se ha normalizado su uso de la violencia avalado por la ley, que nos hemos vuelto incapaces de encontrar sus similitudes con la de la militarización de gobiernos autoritarios y dictatoriales. Todo esto y mucho más es señalado en este filme con mucho acierto.

Sin embargo, en cuanto a la forma el trabajo final pudo haber sido más ingenioso. A diferencia de otros documentales que logran ser informativos a la par que complementan su discurso con recursos audiovisuales ingeniosos, tales como Marcados al nacer o Soundtrack to a Coup d’Etat, éste sí es muy didáctico, incluso los intertítulos que señalan las secciones temáticas son muy sencillos y entran de forma abrupta. Además, salvo contadas excepciones, las entrevistas son casi todas de gente sentada sin gran dinamismo.

Aun así el contenido es bastante valioso y su edición le ayuda a ser digerible para mantener la atención del espectador. El poder policial en EE. UU. es ante todo un testimonio importante sobre cómo se le permite a una institución infringir miedo en su población en beneficio de un estado carente de empatía y que busca favorecer a las élites. Si Estados Unidos fuera realmente la gran democracia que se jacta de ser, ¿por qué necesitaría un organismo prácticamente paramilitar para callar a quienes protestan u osan a cuestionar las injusticias? Más gente necesita ver este documental para entender por qué una reforma en el sistema policial no solo es necesaria, e sino que es el único camino a un verdadero gobierno para el pueblo.

“El poder policial en EE. UU.” o “Power” ya está disponible en Netflix.