El año es 1948 e Israel está por comenzar su expansión, desplazando a miles de palestinos de su territorio, destruyendo aldeas y asesinando a inocentes. Bajo este contexto, la directora Darin J. Sallam sitúa “Farha”, un sobresaliente largometraje debut que, inspirado en la historia verdadera de una joven de 14 años llamada Radiyyeh, nos convierte en testigos de una diminuta porción de un enorme y sanguinario suceso conocido como Al-Akba.

Tras mucho rogar, Farha (Karam Taher) finalmente recibe el permiso de su padre y alcalde Abu Farha (Ashraf Barhom) para estudiar en la ciudad. Sin embargo, su futuro cambia radicalmente cuando el ejército israelí comienza un despiadado ataque a la aldea. Farha es obligada por su padre a ocultarse en el almacén de su casa mientras el peligro pasa. Y desde ahí, la joven será testigo de la violencia israelí.

El primer acto es utilizado para simpatizar con Farha, una adolescente rebelde que sueña con recibir una educación completa y ser maestra. Es un pedazo de vida en donde vemos a la joven convivir con su prima (y mejor amiga), y compartir sus aspiraciones. Esta introducción, tipo coming-of-age, induce a un falso sentimiento de seguridad: te hace visualizar el futuro de una inocente joven para luego arrebatarlo. 

Sallam genera tensión desde el principio, plantando pistas obvias de lo que está por ocurrir: soldados ingleses abandonan la aldea, el padre de Farha tiene discusiones con sujetos armados y hay murmullos de “tiempos inquietantes”. Pero en cuanto Farha entra al almacén, la tensión se dispara y la película se transforma en una historia de supervivencia y observación. Sola, a oscuras, sin agua y únicamente con una daga para defenderse ante algún imprevisto, la joven es forzada a atravesar una experiencia claustrofóbica e incierta dentro de su refugio, esperando el regreso de su padre. Y desde aquí. a través de pequeñas rendijas, Farha se convierte en nuestros ojos para ver las atrocidades cometidas por los israelíes.

En su debut como actriz, la joven Karam Taher hace un gran trabajo ejecutando un papel complejo en donde ella es nuestro único centro de atención durante la vasta mayoría del filme. Y cuando no lo es, se convierte en un avatar de trauma y pérdida de inocencia. De la primera a la última escena, su semblante se transforma de manera dramática. 

Considerando la alianza entre Estados Unidos e Israel, y sus intentos por reescribir la historia haciendo ver a este último país en una luz siempre positiva, es importante aprender continuamente sobre los sucesos reales y escuchar a sus víctimas. “Farha” hace su tarea en apoyar a esta causa, pues nos muestra la inhumanidad de un Estado a través de ojos de inocencia. Es una película altamente relevante para comprender hechos recientes y no dejarse llevar por falsa propaganda. Necesitamos relatos de este tipo para aprender e intentar evolucionar.

“Farha” formó parte de los programas Discovery y Next Wave de TIFF 2021.