Parecía tarea imposible siquiera igualar la magnificencia de Fury Road, pero a sus 79 años George Miller demuestra que sigue en la cima de sus poderes con una precuela que lo logra: Furiosa: de la saga Mad Max es otro espectáculo orgásmico de proporciones épicas que difícilmente podría ser replicado por otro director.

Esta historia del origen de la Emperatriz Furiosa, interpretada en esta ocasión por Anya Taylor-Joy y Alyla Browne en sus versiones de adulta y niña respectivamente, comienza cuando la pequeña es raptada del Lugar Verde―un oasis con cultivos y agua fresca que contrasta con el páramo aparentemente infinito que lo rodea―por un grupo de carroñeros que trabajan para Dementus (Chris Hemsworth), el carismático y desquiciado líder de una feroz horda de motociclistas que planea apoderarse del Páramo, misión que eventualmente lo lleva a la Ciudadela y a un enfrentamiento con Immortan Joe (Lachy Hulme). Con venganza en su corazón, Furiosa deberá sobrevivir al yugo de estos dos tiranos para intentar regresar a su hogar.

Mientras que Fury Road seguía una estructura relativamente lineal, Furiosa ocurre a lo largo de muchos años, utiliza con mayor fuerza a sus personajes secundarios, tiene tintes más bélicos y se apoya de algunos momentos contemplativos para desarrollar a su protagonista. La ejecución de ciertas ideas es apresurada (como lo de la “Guerra de los 40 Días del Páramo”) y algunos elementos narrativos ocurren de manera un tanto burda (el brazo de Furiosa, por ejemplo), pero el worldbuilding y la acción, además de ser técnicamente majestuosas, están siempre encaminadas a nutrir la historia de Furiosa; Miller se centra en las emociones de nuestra protagonista y prefiere que rellenomos los hoyos y detalles del mundo a su alrededor con nuestra imaginación. 

Una vez más, Miller recrea un mundo postapocalítpico multifacético y repleto de elementos perfectamente calibrados para transmitir el dolor cotidiano al que sus habitantes ya están acostumbrados. Hay personajes con nombres como Organic Mechanic, Scrotus y Toe Jam; el vestuario de la gran Jenny Beavan plasma la miseria y caos de este mundo, así como la capacidad de algunos para convivir con el sufrimiento; el diseño de los vehículos está ingeniosamente calibrado para reflejar la personalidad o hasta evolución de los personajes (la moto, carroza y finalmente auto monstruo de Dementus, por ejemplo); los tiranos ―un líder embustero que utiliza su carisma para obtener seguidores y otro que crea un culto casi religioso para rodearse de poder― se sienten reales y familiares, son arquetipos históricos que por supuesto surgirían en un mundo así. Y luego tenemos que Miller toma todo este worldbuilding y lo aplica de manera brillante en la acción del filme.

La emoción gutural que produce ver las escenas de acción de Furiosa es algo que solo podría comparar con escuchar “Bulls on Parade” de Rage Against the Machine o ver a mi equipo favorito meter un gol de último minuto para ganar un partido clave. Al ver la ferocidad de las coreografías y sentir a tu cuerpo vibrar con el rugir de los motores, te dan ganas de pararte en tu asiento y gritar a todo pulmón. Los disparos de francotirador son tremendamente satisfactorios, las persecuciones son atrapantes y toda la secuencia del ataque al camión de Praetorian Jack te quita el aliento: gente cayendo, humo por aquí y fuego por allá, el imaginativo uso del camión como arma, las palpitantes percusiones bélicas del score de Junkie XL, la variedad de violencia, la dinámica fotografía de Simon Duggan que no se pierde detalle de cada impacto y reacción, el estilismo de las coroegrafías, los stunts desquiciados, la implementación casi invisible de CGI y, tal vez lo más importante, la conexión entre dos personajes en medio de la violencia. Es glorioso.

Además del maravilloso trabajo del CGI de DNEG y Framestore para potencializar sus similitudes faciales, las actuaciones de Alyla Browne (Érase una vez un genio) y Anya Taylor-Joy (The Menu) están en sintonía, pero cada una despliega facetas físicas propias para denotar la evolución del personaje. Browne utiliza sus ojos para contar la historia de Furiosa, su ferocidad, dolor y burbujeante deseos de venganza, mientras que Taylor-Joy lleva la fisicalidad a un nivel magnético sin olvidarse de la silenciosa vulnerabilidad del personaje. Como Praetorian Jack, Tom Burke (Mank) es también otro de los highlights del filme: exude una mezcla de frialdad en momentos de acción y de calidez cuando de conversar se trata; despliegua una silenciosa aura de badass al que seguirías hasta el fin del universo.

Pero este es el show de Chris Hemsworth. En Rush y las películas del MCU, el australiano ya había embebido a sus personajes con arrogancia y carisma, pero aquí agrega a esas facetas una combinación de maldad pura e inteligencia. Hemsworth hábilmente nos deja migajas del pasado de Dementus (exacerbadas a nivel visual por el oso de peluche que carga) para crear una sensación de dulzura, misma que es una y otra vez desenmascarada como una falacia: este es un hombre cruel y calculador que cuando está vulnerable, es todavía más peligroso, pues sabe exactamente qué decir o cómo usar a otros para manipular y salvarse. Hemsworth crea a un villano memorable y odioso cuyos delirios de mesías beben de líderes mundiales del pasado; es fácil su mejor actuación hasta la fecha. 

La cereza en el pastel es un final inesperadamente tranquilo (spoilers a continuación) en el que ya no hay grandes batallas o persecuciones, sino un intercambio filosófico entre Furiosa y el hombre que hizo de su vida un infierno. Aquí Miller, a través de Dementus, nos recuerda que el Páramo es un lugar de deseseperanza en el que todos, también Furiosa, probablemente estarían mejor muertos. Es así que la heroína, respondiendo a la pregunta de Dementus, procede a hacer algo más épico, por lo menos a nivel narrativo, que todas esas escenas de acción que vimos aquí o en Fury Road: sigue las palabras de su madre, no se olvida de su origen y consuma su brutal venganza mediante el cultivo, en este caso literal, de la esperanza. La imagen del árbol creciendo de la entrepierna de Dementus es tan grotesca como poética y a través de ella, Miller nos deja ver que después de todo este tiempo, este brutal mundo sí puede ser tierra fértil para crecer y creer.

“Furiosa: de la saga Mad Max” ya está disponible en cines.