Los finales de los 2000 e inicios de los 2010 nos dieron un boom del falso documental en terror, una ola que prometía mucho con películas como “Rec”, “Cloverfield”, “Actividad paranormal” y “Chronicle”. Sin embargo, el abuso de la técnica, acompañado de guiones que iban de mediocres a malos, terminó por darle una muerte rápida a lo que parecía ser un recurso ingenioso para las historias de este género. El director tailandés Banjong Pisanthanakun, quien nos trajo la increíble “Shutter” en 2004, nos demuestra con “La Médium” cómo, en las manos correctas, el falso documental sigue siendo una herramienta efectiva para hacernos retorcer en el asiento.

Un equipo está grabando un documental sobre una médium llamada Nim (una fantástica Sawanee Utoomma), quien está poseída por el espíritu benigno de la diosa Bayan, el cual es pasado de generación en generación a través de las mujeres de la familia. Un día, durante el funeral del hijo de su hermana Noi (Sirani Yankittikan), su sobrina Mink (Narilya Gulmongkolpech) parece estar poseída. Sin embargo, lo que en un inicio parece ser la diosa Bayan, poco a poco da señales de ser algo mucho más oscuro, peligroso y macabro.

De manera muy similar a lo hecho por “Feral” el año pasado, “La Médium” tarda en construir su atmósfera: esta es una película consciente de que el verdadero centro de cualquier historia está en sus personajes, y te da tiempo de conocerlos. El director se encarga de revelar poco a poco la información: los secretos y resentimientos familiares lentamente afloran conforme la situación de Mink empeora, llevando así la tensión del drama familiar a la par del de la posesión.

En una época en la cual los dramas de exorcismo recurren a grandes efectos, sobreexplicación y sustos fáciles, es refrescante ver una historia que se toma su tiempo, donde las escenas de rituales y misticismo son tratadas con el respeto y devoción merecido: no se trata de un circo, esta es la vida de estas personas, se están jugando no sólo su vida, sino su alma. Al igual que “Inhuman Kiss” (otra interesante entrega de terror tailandesa, disponible en Netflix), ésta es una historia con un profundo apego por sus personajes, y eso se siente.

El estilo de falso documental funciona muy bien para darle realismo a la historia, particularmente en la primera mitad: las entrevistas y rituales se sienten muy naturales, lo cual hace todo mucho más perturbador. Lastimosamente, la segunda mitad no se sostiene igual de  bien: en varias partes hay situaciones en las que el engaño deja ver sus costuras, pero, con suerte, la audiencia ya estará lo suficientemente enganchada en ese punto y lo dejará pasar.

Curiosamente, el aspecto más débil de “La Médium” es la posesión en sí: conforme ésta avanza, hay ciertas situaciones construidas más para causar impacto superficial que para realmente avanzar la trama o profundizar en los temas planteados. Esto resulta un poco decepcionante en una película cuya sutileza y ojo al detalle habían sido el fuerte hasta ese momento (una escena que involucra a un perrito se siente particularmente innecesaria, sobre todo teniendo en cuenta su nulo impacto en la historia).

Pese a sus defectos, “La Médium” es una película interesante, diferente y arriesgada: confía en la inteligencia de su audiencia, se toma su tiempo y tiene un centro emocional sólido. Tal vez no sea para todos, pero si tienen un estómago fuerte y hambre de propuestas nuevas, definitivamente no se la pueden perder.

“La Médium” fue la selección de Tailandia para el Oscar 2022 y ya se encuentra disponible en cines mexicanos bajo la distribución de Cine Caníbal.