“Solo era una niña y me quería aventar de un edificio”, admite la ahora adolescente Mediha, quien funge como una de nuestras guías en el magnífico documental del mismo nombre que, dirigido por Hasan Oswald, nos muestra el devastador terror y trauma ocasionado por el genocidio yazidí, pero también la resiliencia de sus sobrevivientes.

En 2014, ISIS atacó Sinyar en Irak. Los hombres y ancianos fueron ejecutados, los niños entrenados para convertirse en soldados y tanto mujeres como niñas fueron esclavizadas y vendidas entre soldados de ISIS. Años después del rapto, que incluyó pasar de manos entre cuatro hombres y ser vendida por 500 dólares, Mediha fue rescatada por su tío, al igual que dos de sus hermanos, Ghazwan y Adnan. Sin embargo, su madre, padre y hermano menor Barzan siguen desaparecidos.

Oswald navega por dos canales para abordar esta tragedia. De un lado emplea el estilo vérité para seguir a una red de rescatistas yazidíes en su búsqueda por la familia raptada y del otro, concemos la vida de Mediha, quien armada con una cámara nos comparte su dolor, sus miedos y sus sueños. Hábilmente tejidas por la editora Kaitlyn Plum, estas dos formas cinematográficas se complementan de manera brillante para darle luz a la tragedia: tenemos segmentos llenos de tensión en los que Oswald y un dúo de rescatistas se adentran al campo Al Hol para buscar a la madre de Mediha, pero también tenemos un sensible retrato, narrado y capitaneado por la propia víctima, de las secuelas psicológicas con las que debe vivir una chica que atravesó el infierno. Esta intimidad y acercamiento tan humano permite que el documental florezca en algo verdaderamente especial.

En Mediha la cámara se convierte en una reveladora herramienta de terapia a través de la cual nuestra sujeto puede expresarse. Con el antecedente de los problemas de consentimiento que rodearon Sabaya, documental que también abordó el secuestro de mujeres yadizíes a manos de ISIS, es importante tener cuidado con este tema y el trauma de sus sujetos, pero en este caso, el recurso de darle una cámara a Mediha nos da la confianza de que hubo una colaboración sana con el director, quien omite cualquier explicación explícita del horror vivida por su sujeto. Escuchamos solo lo que Mediha pueda y quiera compartir.

Creado con cuidado y sensibilidad, Mediha es el retrato de una chica aprendiendo a navegar por el trauma psicológico ocasionado por un genocidio. Es un trabajo colaborativo tan doloroso como cautivador que visibiliza la lucha de una minoría olvidada por los medios occidentales al tiempo que le permite a una víctima compartir el peso de su dolor.

“Mediha” tuvo su estreno mundial en DOC NYC 2023 en donde ganó el Gran Premio del Jurado de la competencia estadounidense.