“Tienes lo que toda mujer desearía” le grita Elvis (Jacob Elordi) a su esposa, Priscilla (Cailee Spaeny), cuando ella se queja del trato que recibe por su parte. Es fácil ver por qué piensa esto: la mujer está rodeada de joyas, fiestas, vive en una gran mansión y está casada con el hombre más cotizado de Estados Unidos. Sin embargo, estos lujos tienen un precio. Esto último es lo que explora la nueva película que lleva su nombre, Priscilla, donde la directora Sofia Coppola retoma varios temas presentes a lo largo de su filmografía.

La película nos cuenta la historia del matrimonio de Elvis y Priscilla desde la perspectiva de esta última. Cuando se conocen, ella es apenas una adolescente y queda fascinada con el rey del Rock, pero conforme pasan los años el carácter controlador y actitudes machistas de éste la empiezan a sofocar y a despojarle de su personalidad.

La estrella en esta cinta es Cailee Spaeny, quien convincentemente interpreta a la protagonista desde su inocente juventud hasta la madurez. Es gracias a ella que creemos el romance de estas dos personas, pues en sus ojos se ve el encanto y admiración que siente por él. Coppola y Spaeny no pintan a Priscilla como una mujer libre de defectos: es testaruda, distante con su hija (a la que constantemente deja con su nana) y está consciente del privilegio que tiene. Sin embargo, también nos dejan ver que era casi una niña cuando se adentró en el mundo de la fama y por qué se deslumbró por él.

Jacob Elordi, por otro lado, nunca nos logra responder a la incógnita de qué ve este hombre en Priscilla. Aunque el guion de Coppola deja claro que a él le gusta lo fácil que es aprovecharse de su inexperiencia para manipularla, y la actuación de Spaeny la hace encantadora, Elordi nunca transmite amor o fascinación por ella, lo cual resulta en que el primer acto sea poco creíble y uno deba aceptar que estos dos se enamoran porque así lo dicta la historia.

El apartado visual es bastante atractivo, como hemos llegado a esperar de una película de Sofia Coppola: hermosos montajes de adornos, vestidos y maquillaje; fiestas divertidas con gente riéndose en carros de golf; escenarios bonitos complementados con una fotografía suave y colores pasteles. Sin embargo, en relación al resto de la filmografía de la directora, hay poca novedad, tanto en el apartado técnico como temático.

Sofia Coppola se ha especializado en hacer historias de princesas encerradas en castillos (ya sean literales o metafóricos), muchas de sus películas podrían resumirse (si se las ve de forma simplista) a la frase “pobre niña rica”. Lo que las hace tan fascinantes es cómo encuentra universalidad dentro de contextos tan ajenos a la audiencia.

Lost in Translation trataba de una chica en Tokio cuyo esposo famoso ignora por enfocarse en su carrera, mientras ella pasa sola sus días vagando por la ciudad. The Virgin Suicides muestra las presiones de las adolescentes que son reducidas únicamente a su belleza. En Somewhere una niña trata de reconectar con su ausente padre famoso en el Chateau Mormont, una tema en cierta forma presente en On the Rocks. Varias de las películas de Coppola son de mujeres redescubriéndose a partir del abandono por los hombres que aman. En este aspecto, Priscila se siente como una repetición de estos temas pero sin mucho que la distinga fuera de que el hombre en cuestión se trata de Elvis Presley.

En el apartado técnico, Marie Antoinette (película de Sofia Coppola con la que comparte más similitudes) jugaba de formas más divertidas con el exceso y el derroche como herramienta de escape ante la indiferencia marital. Hay puntos dramáticos que incluso parecen calcados en ambas películas (como la negación de Elvis a tener sexo por cuidar la “pureza” de la chica), pero mientras la película sobre la reina de Francia tenía inolvidables montajes de compras y fiestas, acá vemos a Priscilla simplemente llegar con un montón de bolsas o ponerse unas pestañas. La euforia adolescente de tener acceso a todo este lujo se sentía mucho más cercana y moderna en una película ambientada en el siglo XVIII.

Con esto no quiero decir que Priscilla sea una película fallida: incluso sin ser la mejor de Coppola logra mover a la audiencia, deja claro el abuso que sufre su protagonista y tiene escenas visualmente bonitas. Sin embargo, para ser el regreso de la directora a un tema que ha dominado con tanta maestría en ocasiones anteriores, se queda un poco corta en su promesa.

“Priscilla” fue la función de clausura del Festival Internacional de Cine de Morelia 2023 y se estrenará el 26 de diciembre en México a través de MUBI.

Imagen de portada cortesía de MUBI.