Recientemente la inteligencia artificial ha dado mucho de que hablar en el mundo: ya sea por las huelgas en Hollywood, donde tanto actores como guionistas buscan establecer límites sobre su uso por parte de los grandes estudios, o porque tus hermanitos le piden ayuda a ChatGPT para hacer la tarea; el avance de la tecnología y los muchos futuros propuestos por las historias de ciencia ficción se sienten más cercanos día con día, por eso mismo el director Gareth Edwards (Rogue One: una historia de Star Wars) nos presenta su visión del futuro en Resistencia (The Creator), un espectacular despliegue de acción e imágenes sorprendentes pero con un guion derivativo.

Resistencia nos presenta un mundo donde occidente (Estados Unidos) está en guerra con oriente (China) pues estos últimos han acogido a Nirmata, la persona detrás de la Inteligencia Artificial y la mayoría de los robots del mundo, que supuestamente detonó una ojiva nuclear en la ciudad de Los Ángeles. El ejército norteamericano envía al sargento Josh Taylor (John David Washington) a buscar y destruir la nueva arma diseñada por Nirmata: una niña robot llamada Alpha (Madeleine Yuna Voyles) con la capacidad para terminar con la guerra y extinguir a la raza humana.

El guion, escrito por Edwards y Chris Weitz (Pinocho), no logra encontrar un equilibrio entre lo épico y grandioso de sus imágenes con la historia personal y a menor escala de un hombre perdido encontrándole un nuevo propósito a su vida. El mundo que proponen es interesante y visualmente rico, lo dotan de verosimilitud y luego nos invitan a recorrerlo acompañando a estos personajes, sin embargo les dan muy poco tiempo para desarrollarse. El viaje de Josh bebe de distintas fuentes e inspiraciones, es predecible una vez que ubicamos todas las piezas de la historia, pero se siente apresurado, el personaje cambia radicalmente en muy poco tiempo y algunas de sus decisiones no se sienten orgánicas pues en ocasiones se le da mayor tiempo en pantalla a explorar y mostrarnos este mundo fantástico.

Uno de los temas centrales de Resistencia es el avance de la inteligencia artificial y como los robots son “más humanos que los humanos” (los fanáticos de la ciencia ficción identificarán esta frase como el lema de la corporación Tyrell en Blade Runner), sin embargo la cinta retrata esto de forma superficial y derivativa pues no dice nada nuevo que filmes como Ella o la misma Blade Runner no hayan dicho: la inteligencia artificial, los robots y los androides pueden llegar a desarrollar sentimientos y emociones tan válidas y complejas como las de los seres humanos, esto los vuelve automáticamente bondadosos y, a diferencia de las películas mencionadas, aquí no se exploran los conflictos morales alrededor de permitirles integrarse a la sociedad y convivir en paz con los humanos, no se mencionan conflictos sobre la pérdida de empleos o la mejora en la calidad de vida.

Los actores explotan al máximo el guion. John David Washington (Tenet) entra con facilidad en el papel de militar que intenta cambiar su forma de pensar e ideología conforme avanza el conflicto, sin embargo, cuando debe mostrar vulnerabilidad se suelta a gritar y agitar los brazos como desesperado. Ken Watanabe (Godzilla), por otra parte, interpreta a un Simulante, robots con un rostro y características humanas, pero su personaje tiene muy poco tiempo en pantalla y jamás llegamos a conocer o interesarnos por él.

Madeleine Yuna Voyles, en su primer papel en el cine, destaca como Alphie, una Simulante que podría cambiar el curso de la guerra para siempre. La joven actriz logra transmitir todas las emociones de su personaje a través de sus ojos: genuinamente nos comunica sorpresa o felicidad cuando algo le agrada pero también llega a atemorizar cuando su semblante se pone serio y la situación requiere de su total concentración para resolver un problema.

Como los antagonistas principales tenemos a Allison Janney (To Leslie) y un irreconocible Ralph Ineson (La leyenda del caballero verde), quienes interpretan a dos importantes militares que buscan acabar con la inteligencia artificial sin importar los medios. Sus papeles son interesantes y muestran el lado más paranoico y bélico de Estados Unidos. A través de sus personajes se crea un contraste con la inteligencia artificial: mientras los robots se muestran empáticos y viven en armonía junto a las personas, los militares son violentos e iracundos; por ejemplo, tenemos las distintas formas de tratar a los animales por parte de ambos grupos: los seres humanos no dudan en dispararles mientras los robots prefieren morir a herirlos.

Donde más destaca Resistencia es en sus apartados visuales. La fotografía, a cargo de Greig Fraser (colaborador recurrente de Edwards y ganador del Oscar a Mejor Fotografía por Dune) y Oren Soffer (A Nightmare Wakes), constantemente pone en contraste la inmensidad de las ciudades asiáticas llenas de tecnología y altos rascacielos futuristas con lo pequeño de los personajes, y pasa lo mismo con la base militar de los norteamericanos: luce imponente y transmite una sensación de peligro cada que aparece en el cielo.

Los efectos visuales, por otro lado, son espectaculares cuando se trata de darle vida a todos los entes cibernéticos de la película. Los Simulantes en pantalla jamás lucen falsos, lo mismo podemos decir de los robots, edificios y vehículos que pueblan este mundo apocalíptico creado por Edwards, incluso por momentos uno tiene la impresión de estar contemplando efectos prácticos, títeres y prostéticos, lo cual le da una sensación analógica al filme.

Resistencia es una interesante propuesta de ciencia ficción con una fotografía grandiosa, efectos visuales deslumbrantes y un mundo interesante, desgraciadamente su historia y narrativa no están a la altura de las ambiciosas imágenes que el director Gareth Edwards nos presenta. Madeleine Yuna Voyles derrocha carisma y autenticidad mientras que John David Washington cumple, por desgracia la película apresura su arco de personaje y este se siente incompleto; por su parte, los antagonistas, interpretados por Allison Janney y Ralph Ineson, son formidables e intimidan en la pantalla. Pese a su ritmo inconsistente, vale la pena experimentar en la pantalla grande una aventura que evoca a grandes clásicos del género sin estar basada en algún material preexistente.

“Resistencia” ya se encuentra disponible en cines.