“The Territory” de Alex Pritz es una primordial y ejemplar pieza cinematográfica que por momentos parece un thriller por todo lo que hay en juego: la supervivencia de un pueblo, del Amazonas y de todo un planeta. 

Pritz nos lleva al Amazon para seguir a la comunidad Uru-Eu-Wau-Wau, pueblo con menos de 200 habitantes, cuyo territorio protegido, que representa una barrera contra la deforestación de la zona, comienza a ser acechado por invasores con inquietante e incremental fuerza después de la elección de Jair Bolsonaro, cuya retórica de despojar a los indígenas de sus territorios le abre las puertas a todo tipo de personas intentando obtener su propio pedazo de tierra sin importar las consecuencias ambientales y humanas que eso conlleve.

Con impresionante grado de acceso, Pritz nos permite convivir con los Uru-Eu-Wau-Wau y conocer sus temores con respecto a la inminente invasión, así como sus métodos de preparación encabezados por Uri, el jefe de una patrulla de vigilancia. También seguimos a Neidinha, activista liderando los esfuerzos de protección de tierras indígenas desde la ciudad; a través de ella sentimos la total desesperación ocasionada por la carencia de recursos para combatir la deforestación y toma ilegal de tierras en el Amazonas, así como el terror del acoso a activistas, mismo que se manifiesta en uno de los momentos más crudos de la película involucrando una amenaza de secuestro.

Pero “The Territory” no se queda con una cara de la moneda. Pritz también sigue a los potenciales colonizadores intentando invadir las tierras indígenas, obteniendo un desagradable pero crucial retrato de avaricia humana que contrasta con toda faceta de los Uru-Eu-Wau-Wau, enriqueciendo así el documental.

Un granjero llamado Sérgio está hambriento de obtener su propio pedazo de tierra porque según él los indígenas “solo viven ahí” y “no producen nada”. Más tarde conocemos a Martin, un hombre sin escrúpulos que, tras quemar el bosque, se proclama propietario de la Tierra y está determinado a construir ahí su casa. Para estas personas, despojar a los indígenas de sus tierras es significado de progreso para el país. “Nadie puede controlarnos, solo Dios”, dicen. Los colonizadores utilizan a Dios y versos bíblicos para justificar su avaricia. Y lo peor: el gobierno respalda sus actos ilegales.

Y entretejido en “The Territory”, encontramos un énfasis en la naturaleza a través de increíbles close-ups de animales en el bosque como hormigas, ranas y cienpies. La belleza del Amazonas también se manifiesta a través de tomas aéreas que nos dejan ver la abundancia del color verde y el contraste con las zonas deforestadas. Y además de generar tensión, el sobresaliente score electrónico de Katya Mihailova es utilizado para darle textura a estas imágenes. El director nos recuerda que además de la vida humana, el hábitat y por ende, la existencia de sus magníficas criaturas también está en juego.

A través del inmersivo diseño sonoro de Peter Albrechtsen, se potencializa la belleza de la naturaleza y el salvajismo de los colonizadores destruyendo al ecosistema con motosierras y otros instrumentos; un momento que se quedó marcado en mi mente es cuando los invasores comienzan a incendiar el bosque para hacerse de un pedazo de tierra. En cuanto las llamas comienzan a crecer, el sonido de los animales a su alrededor se acrecienta: juntos crean una orquesta de terror ante la destrucción de su casa.

Navegando por los dos lados de la cerca y las disparidades ideológicas entre ellas, la excelente dirección de Pritz te hace sentir el peso del colonialismo en cada cuadro, creando una experiencia enfurecedora y desesperanzadora en donde parece no haber escapatoria del colonialismo. En más de una ocasión me encontré pegándole a mi almohada o respirando profundamente para calmar o desahogar la ira provocada por ver tan terrible falta de humanidad.

Cuando llega la pandemia, “The Territory” sufre una transformación radical, casi mágica, en donde Pritz demuestra aún más talento de dirección. Para evitar esparcir coronavirus y sin posibilidad de contacto, el equipo de producción mandó cámaras de alta calidad a la comunidad Uru-Eu-Wau-Wau e impartió talleres de cinematografía, sonido y narrativa documental, cediendo la antorcha a sus habitantes para continuar el filme. De esta manera, obtenemos una perspectiva auténtica y de primer nivel de la comunidad defendiendo su tierra.

En medio de una tragedia, el joven Bítáte Uru-eu-wau-wau lidera a las nuevas patrullas de vigilancia que, armadas con cámaras y el poder del cine, salen a documentar la defensa de su casa y la aprehensión de decenas de invasores. La evidencia es clara y los medios de comunicación no pueden ignorarla.

“The Territory” se apoya de extraordinarias facultades técnicas y un espíritu colectivo para retratar la realidad desesperanzadora de persecución indígena y lanzar un urgente mensaje a la población mundial. Es el documental más importante que verás en 2022.

“The Territory” ganó el Premio de la Audiencia y el Premio Especial Impact For Change  en Sundance 2022 y fue adquirido para su distribución por National Geographic Documentary Films.