El vampiro más famoso de todos los tiempos, probablemente, sea Drácula; muchos de los vampiros modernos han sido moldeados tomando como base al personaje creado por Bram Stocker; la idea de la existencia de estas criaturas es muy antigua y varía de cultura a cultura, por lo mismo es refrescante cuando en el cine no nos presentan al típico chupasangre europeo, como es el caso de The Vourdalak del director Adrien Beau, película que nos cuenta una historia sobre ciclos de violencia justificados a través de la maldición vampírica.

El Marqués Jacques d’Urfé (Kacey Mottet Klein) es enviado por el Rey de Francia a Europa del Este para cumplir una misión especial, sin embargo, tras ser asaltado en el camino, termina varado en la casa del anciano Gorcha (a quien da voz el propio director), un poderoso terrateniente y patriarca de una familia de extrañas costumbres, que oculta un oscuro secreto.

La historia del Vourdalak es tomada de una protonovela de vampiros del escritor ruso Alekséi Konstantínovich Tolstói y adaptada por el propio Beau junto a Hadrien Bouvier; aquí, el director y el guionista construyen al monstruo no como un romántico seductor o una terrible maldición, más bien le dan el tratamiento de un padre violento, machista y temperamental que busca seguir teniendo control sobre su familia. Esta aproximación al vampirismo se siente novedosa pues funciona para explorar las relaciones tóxicas en la familia y la repetición de ciertos patrones de conducta que desembocan en actitudes autoritarias y violentas. 

Contrario a otras películas en las que se recurre al maquillaje o a los efectos especiales para traer a la vida a esta mítica criatura, en The Vourdalak se utiliza una marioneta para representar al vampiro: el viejo Gorcha es un títere cadavérico de piel blanca, orejas puntiagudas, profundos ojos rojos y manos huesudas. Al principio, el ver al muñeco puede sacar al espectador de la ficción, sin embargo el recurso termina por ser aterrador gracias a la profunda y rasposa voz de Beau, pues te vende completamente la idea de antinaturalidad de la figura vampírica. 

Kacey Mottet Klein (El acontecimiento) hace un gran trabajo como el Marqués d’Urfé gracias a su fisicalidad y a las exageradas expresiones faciales que consigue en cada situación extraña, ya sea comer una sopa o presenciar la injustificada muerte de un perro. Desde un inicio el personaje se presenta como un noble miedoso y ajeno a todo este universo lejano a la corte francesa: el vestuario y maquillaje en tonalidades azuladas contrasta con los verdes, cafés y grises del bosque y la casa de Gorcha haciéndolo destacar de inmediato; el maquillaje en su rostro y el traje brillante le dan más bien un aire de bufón al Marqués.

Ariane Labed (Flux Gourmet) interpreta a Sdenka, la hija mayor de Gorcha sometida a la voluntad de su padre y de su hermano luego de haber mantenido en su juventud una relación con un viajero. El personaje se muestra apático y distante la mayor parte del tiempo, sin embargo es en los pequeños momentos de privacidad entre ella y el Marqués en donde Labed brilla al transmitir la melancolía y desesperación del personaje, sus ansias de libertad pero el miedo a enfrentarse a su familia luego de haberlos “deshonrado”. 

Grégoire Colin (Recuerdos de París), quien interpreta a Jegor, el hijo mayor de Gorcha, entrega un personaje atemorizante, su presencia hace más pesado el ambiente en la casa y mediante gritos se da constantemente a respetar, sin embargo, se doblega ante su padre, lo idolatra y considera su autoridad como algo incuestionable; esa dualidad es interesante y funciona para ejemplificar cómo podemos llegar a imitar y reproducir el comportamiento abusivo de nuestros padres.

The Vourdalak es un cuento oscuro lleno de violencia y relaciones familiares tóxicas. El Marqués d’Urfé es un mero espectador de los horrores al interior de la casa de Gorcha mientras el resto de los personajes ejemplifican las conductas propias de años de abuso verbal y psicológico. El vampirismo funciona como una metáfora del control, las tradiciones arcaicas y el miedo hacia nuestras figuras de poder quienes, supuestamente, hacen todo por amor a nosotros, pero terminan lastimándonos sin darse cuenta. 

“The Vourdalak” ya está disponible en cines estadounidenses a través de Oscilloscope Laboratories.