En 2012, Nicole Kidman y Zac Efron compartieron la pantalla grande en The Paperboy, donde su química fue una de las fortalezas de la película. 12 años después vuelven a estar emparejados, ahora en la comedia romántica de Netflix Un asunto familiar, del director Richard LaGravenese, pero esta vez la magia no funciona del todo.

Zara (Joey King) es la asistente de un actor famoso, Chris Cole (Zac Efron), quien la explota de manera absurda. Para colmo de esta situación, su madre (Nicole Kidman) empieza a salir con él. Este curioso romance lleva a una serie de complicaciones que ponen en peligro el empleo de Zara, así como la relación con su mamá.

Aunque hay varias oportunidades para llevar la historia por lugares interesantes, como los efectos de salir con alguien famoso o las dificultades de Zara por mantener un balance entre su vida familiar y profesional, la cinta se va por los lugares más comunes imaginables, incluyendo esos momentos en los cuales alguien toma decisiones precipitadas por malinterpretar algo que se podría haber solucionado con una simple pregunta. 

El guion tiene algunos chistes buenos bajo la manga, pero es incapaz de balancear la trama de romance con la de la relación madre e hija, de hecho ambas se sienten como si vinieran de dos películas completamente diferentes, lo cual hace que se cambie de protagonistas constantemente sin llegar a conectar con ninguno realmente.

Tanto Efron (Garra de hierro) como Kidman (El hombre del norte) y King (Tren bala) tienen buen instinto para la comedia y aprovechan al máximo las situaciones en las cuales esta se requiere, pero estos chispazos parecen más viñetas aisladas carentes de un hilo conductor sólido. El factor de la fama y su impacto en las relaciones afectivas tampoco es algo realmente importante, parece más una excusa para jugar con la persona de Efron en la vida real, lo cual se explota incluso recreando un par de atuendos icónicos de sus películas más famosas o haciendo referencia a sus habilidades musicales.

Es inevitable no comparar éste con otro trabajo de características similares (incluso en su duración) lanzado por otro servicio de streaming: La idea de ti, la cual tenía un tono mucho más equilibrado y un enfoque claro. Mientras esa cinta se tomaba el tiempo de construir el romance y ponía obstáculos reales entre su pareja, derivados de la profesión del protagonista, acá tanto el emparejamiento como las peleas se sienten apresuradas y forzadas, pues se basan en coincidencias absurdas. La insistencia de la película en darle mucha importancia a Zara y su desarrollo también le quita fuerza al dúo romántico (no ayuda que la chica sea bastante insoportable).

Por eso último, la química no tiene tiempo de construirse y el entretenimiento viene realmente de ver a actores famosos pasar un buen rato en situaciones graciosas, pero exigir dos horas de la audiencia solo para eso es un desperdicio tanto de su tiempo como del talento frente a cámara. Además, a nivel técnico tampoco hay una propuesta más allá de tener el típico aspecto televisivo de las comedias románticas de la plataforma, sin nada realmente memorable.

Un asunto familiar se conforma con darle al público una recolección de lugares comunes para entretener con el mínimo esfuerzo posible. Sus intérpretes hacen lo posible por levantar el material, pero ni su talento puede ocultar la falta de interés de la cinta por ofrecer a su audiencia algo digno de su atención. No es una película insoportable y carente de gracia, como la reciente La madre de la novia, pero con tanto que ver, no la pondría en la lista de prioridades.

“Un asunto familiar” ya está disponible en Netflix.