El cine es una herramienta para contar historias, los realizadores y guionistas deciden si su relato hablará de su experiencia personal, sus obsesiones o sus dudas ante un mundo cada vez más caótico e impredecible. El director Matthew Rankin (The Twentieth Century) entiende todo esto a la perfección y nos presenta Universal Language (Une Langue Universelle), un rompecabezas de personajes y situaciones que busca responder preguntas sobre el amor y la identidad.

Universal Language nos presenta varias historias: Negin y Nazgol (Rojina Esmaeli y Saba Vahedyousefi respectivamente), dos hermanas, encuentran un billete congelado e intentan sacarlo para ayudar a un compañero de clase. Matthew (interpretado por el mismo director) regresa a Winnipeg tras abandonar su burocrático trabajo en el gobierno de Quebec para visitar a su madre a quien no ve hace años; por último, Massoud (Pirouz Nemati) es un guía de turistas freelance que lucha constantemente por hacer más interesante su pueblo. 

Todas estas historias, al parecer inconexas, se hilan de forma brillante en el guion de Matthew Rankin, Pirouz Nemati e Ila Firouzabadi a través del tiempo y el espacio. Es interesante cómo los guionistas avanzan y retroceden en el tiempo sin explicar nada, confiando en la atención del espectador a los pequeños detalles y momentos que conforman la cinta. Por ejemplo, durante la porción de la cinta contada a través de los ojos de las niñas, rara vez vemos el rostro de los adultos; al inicio parece una decisión estética para acentuar un tono infantil, sin embargo es un artilugio del guion para sorprendernos cuando los escritores retroceden la historia para darnos una imagen completa del relato. 

El diseño de producción de Louisa Schabas es laberíntico: cada uno de los edificios del pueblo luce exactamente igual al anterior pero están separados por barrios dependiendo del color de la fachada. Esto sirve para generar un gag divertido con las niñas pero también desorienta al espectador y al mismo tiempo funciona dentro de la narrativa de la cinta: los personajes se buscan y cruzan en este laberinto pero no saben exactamente a quién buscan o para qué, se mueven por inercia pero sin entender el propósito. 

El humor de la cinta es uno de sus mayores puntos fuertes pues no recae en la comedia física ni en chistes constantes en los diálogos, más bien los guionistas optan por construir situaciones cotidianas llevadas al absurdo. Por ejemplo, la cinta plantea una relación extraña entre un vendedor de productos avícolas y un pavo que conoció por Internet; la situación es descabellada, sobre todo cuando escuchamos al personaje lamentarse y hablar del pavo como si se tratara de una persona con la cual entabló una relación por medio de una app de citas. Cada uno de estos momentos están ahí, a veces en el fondo para observarlos pero jamás le quitan el foco central a las historias principales.

Pese a lo anterior, Universal Language también tiene espacio para el drama y las reflexiones profundas. La relación entre Matthew y Massoud es compleja y llena de capas: cuando llegamos al tercer acto, y todas las piezas del rompecabezas toman su lugar, la historia adquiere un tono más íntimo y casi melancólico. Es con la explicación final de Massoud que podemos entender el mensaje de la cinta: el amor y la empatía son el lenguaje universal, mueven al mundo y llevan a las personas a ser mejores. Esta reflexión acompaña cada una de las historias.

Universal Language es un viaje extraño que muchas veces parece no tener sentido, sin embargo su humor absurdo y el viaje de cada uno de los personajes hacen divertida la experiencia y te mantienen intrigado, ¿a dónde va todo esto? La respuesta es interesante e inesperada pero además te lleva a reflexionar sobre tu propia vida y tus acciones. 

“Universal Language” tuvo su estreno mundial en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes 2024.

Imagen de portada cortesía de THE PR FACTORY.