Cuando una pareja decide separarse, ¿cuál es el procedimiento a seguir? Lo común sería verlos a cada quien por su lado, afrontando el estar solos, nuevas experiencias y arrepentimientos. Suena a la premisa de una comedia romántica cualquiera, sin embargo, en la nueva cinta de Jonás Trueba, Volveréis (o The Other Way Around), la separación es más bien el inicio de una reflexión melancólica sobre el cine, el amor y las personas a nuestro alrededor 

Ale (Itsaso Arana) y Alex (Vito Sanz), una pareja que lleva poco más de 15 años juntos, un día, tras mucho pensarlo, deciden separarse. Para ellos esto es un proceso natural dentro de su relación y están bien con la idea, al menos eso le dicen a todos sus conocidos. Tal vez lo más extraño de todo es su decisión de celebrar una fiesta de separación para no despedirse en una nota triste y darle un cierre diferente a su relación.

El guion de Volveréis, escrito por Trueba junto a Itsaso y Vito, me recordó mucho a la literatura de Jorge Luis Borges: un laberinto poblado con personajes y situaciones inusuales donde el hilo conductor es la constante repetición de una idea: “Alex y yo nos vamos a separar”; como en la obra de Borges, el guion de la cinta juega con cuestiones como el tiempo, el espacio, la realidad y la ficción e incluso coquetea un poco con la idea del destino en relación al matrimonio y el amor. Las experiencias personales del director y los dos intérpretes son fundamentales para construir el viaje de los personajes y la peculiar estructura de la cinta: conversaciones sobre cine clásico, clases de pintura, salidas nocturnas a los bares de Madrid o el proceso de edición de una película son piezas importantes que enriquecen la historia y la hacen avanzar.

Al inicio, Trueba nos presenta la rutina funcional de la pareja: Alex se levanta y pone el café, Ale trabaja un rato y luego se reúnen en su sala de estar y conversan mientras él hace ejercicio. Nada es extraño ni nos da alguna señal de problemas, ¿por qué se separan entonces? Nunca sabemos la respuesta, esta es una decisión del director para hacer la cinta menos dramática, sin embargo entendemos que ambos están pasando por una crisis. Ellos están seguros de la decisión de tomar caminos distintos y cuando están solos la película lo refuerza constantemente, sin embargo cada interacción con sus amigos o familiares está diseñada para hacerlos dudar; esto es representado por frases como: “ustedes son mi ideal de pareja”, “no se pueden separar” o “volveréis”.

Una parte importante de la narrativa es la película que está editando Ale, quien es directora de cine, pues se trata de la misma película que nosotros estamos viendo. A través de este filme se complementa la constante repetición de la idea “van a volver a estar juntos” pues inmortaliza la relación entre ambos protagonistas y le hace ver a Ale muchas de las fallas de la relación pero también todo lo bueno. De cierta forma es un reflejo de lo imperfecto y difícil de mantener una relación. El metacomentario también es divertido, sobre todo cuando todo el crew se reúne y hace comentarios criticando directamente la cinta.

La puesta en cámara de Trueba es interesante: constantemente está separando a los personajes en el plano, ya sea por una columna, el marco de una ventana o un reflejo. Al inicio esto pareciera estar hecho a propósito para recalcar las intenciones de Ale y Alex por dejar su vida juntos, sin embargo el recurso queda en el olvido conforme navegamos entre todas las justificaciones y explicaciones de los personajes a sus conocidos; posteriormente, comienza a mostrarlos cada vez más alejados, haciendo viajes por separado o saliendo sin el otro.

A Trueba (La virgen de agosto) también le gusta jugar con los elementos metaficcionales utilizando los apartados técnicos de la película. Hay momentos, por ejemplo, en qué hay cámara en mano, como si fuera un documental; en otras escenas, juega con la música,  metiéndola y sacándola de la diégesis de la cinta; también hay juegos de edición donde brinca entre secuencias para posteriormente volver a ellas y darles otro significado.

Los personajes de Itsaso (Las chicas están bien) y Vito (La virgen de agosto) son extraños pues no tienen una evolución visible a lo largo del filme. Sus actuaciones están contenidas, sin embargo, a través de sus miradas consiguen transmitir tristeza o descontento para con el otro cuando la escena lo requiere. Es hacia el final de la cinta, cuando la separación es algo real, que los personajes dejan de lado sus corazas y se quiebran frente al otro. El arte funciona como un catalizador para sus emociones y los lleva a reencontrarse y confesarse cómo se sienten realmente: vemos miedo y duda en sus rostros, ya no están seguros de su decisión. 

Un poco triste y melancólica, otro poco divertida y absurda, Volveréis es una cinta que invita a la reflexión a través de sus personajes y su interacción con sus conocidos y también con el cine. Ayudado por una estructura poco convencional, Jonás Trueba nos invita a sumergirnos en un relato casi borgiano sobre el amor y cómo podemos inmortalizarlo en la pantalla. Los personajes insisten en que es normal decir adiós, pero, ¿realmente están listos para ese momento?

“Volveréis” o “The Other Way Around” tuvo su estreno mundial en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes 2024.