En No Esperes Demasiado del Fin del Mundo, magistral nueva cinta de Radu Jude, la actriz rumana Ilinca Manolache interpreta a Angela, un personaje con el que mucha gente se sentirá identificada: una trabajadora sobreexplotada y con un salario miserable que debe lidiar con jefes insoportables, corrupción corporativa y conductores agresivos (hasta dan ganas de gritar “Angela hermana, ya eres mexicana”).

En la película seguimos a Angela, una asistente de producción, mientras conduce por toda Budapest para realizar una serie de audiciones a empleados lastimados o hasta discapacitados como consecuencia de la negligencia laboral de su empresa, misma que quiere lavar sus pecados mediante un video educativo sobre “la seguridad en el ambiente de trabajo”. Al mismo tiempo, Jude intercala escenas de la película Angela Moves On de 1981 para hacer paralelos entre los tiempos de la Rumania comunista de Ceaușescu y la modernidad.

Angela es nuestra guía por esta odisea que captura con tremenda autenticidad la absurda realidad en la que vivimos y lo poco que hemos evolucionado como especie, así como todas esas pequeñas cosas que nos están llevando a nuestra inevitable extinción. 

“Tiene tantas cosas que todo mundo puede relacionarse con algo”, nos contó Manolache en entrevista al abordar el tema de la universalidad de Do Not Expect Too Much From the End of the World (su título en inglés). “Es una película muy moderna”. 

Ante esta gris modernidad, Radu Jude parece decirnos que lo único que nos queda es reír y esto se logra una y otra vez gracias a la rebelde y magnética actuación de Ilinca Manolache, quien transmite el hartazgo de vivir y trabajar en una sociedad explotadora, antipática y misógina. 

Su trabajo adquiere otra dimensión al adoptar el alter ego de Bobita, un personaje grosero y sexista que recuerda a Andrew Tate, a través del cuál Angela desahoga su ira, hace reír a sus seguidores de TikTok y satiriza la misoginia de la sociedad. La propia Manolache inventó a Bobita mucho antes del rodaje de No Esperes Demasiado del Fin del Mundo y traerlo a esta historia fue una idea genial por parte de Jude y Manolache.

Pero Bobita es solo uno de los muchos elementos que hacen de No Esperes Demasiado del Fin del Mundo una pieza crucial y radical de arte que cuenta con cameos inesperados, risas, reflexión y grandes nombres actorales. Es por ello que, para aprender más sobre su realización y con motivo de su llegada a MUBI el 3 de mayo, platicamos con Ilinca Manolache sobre Bobita, la dirección de Jude, su trabajo junto a Nina Hoss y mucho más.

Sobre el personaje de Bobita que inventaste y que vemos en pantalla, ¿cómo es que llegó a la película? ¿Se lo sugerista a Radu o ya él ya conocía de la existencia de este personaje y escribió la película a su alrededor? ¿Cómo fue ese proceso?

Radu estaba escribiendo el guion, pero aún no estaba completo. Yo ya estaba haciendo a Bobita en mis redes sociales y ahí lo conoció. Ya habíamos colaborado en películas juntos y al escribir su guion, en algún punto se dio cuenta de que tal vez era una buena idea que yo fuera la protagonista y que también trajera a Bobita conmigo. Yo acepté totalmente y así fue.

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“Do Not Expect Too Much From the End of the World” | Cortesía de MUBI

¿Qué dirección te dio Radu Jude para el papel de Angela? ¿Te dio material para ver o leer como inspiración?

Sí, Radu me dio muchas películas como referencia, por ejemplo, I, A Man de Andy Warhol y la trilogía Flesh/Trash/Heat de Paul Morrissey, solo para sentir un poco de la energía y la vibra que él quería, algo realista pero punk. Sin embargo, él me quería como soy yo, con todo lo que soy. Él dice que todas las películas de ficción tienen su parte documental porque los actores aportan sus voces, sus caras, sus cuerpos y todo eso, así que yo creo que él sabía exactamente lo que yo podía entregar porque me conocía, sabía quién soy.

Aunque la película claramente habla sobre la sociedad rumana, también habla sobre el mundo. En mi caso, sentí que la película se desarrollaba en Ciudad de México. Lo que Angela atraviesa, las cosas que Angela relata, todo se sentía muy familiar: desde la agresividad de los conductores y los trabajadores sobreexplotados por doquier hasta los caminos peligrosos que las autoridades nunca arreglan. Eso también lo vemos en México. ¿Cómo te sientes ante la reacción del mundo a la película? ¿Por qué crees que ha conectado con tanta gente en tantos países?

Porque la película toca mucho temas que duelen en la sociedad y aunque haya una gran diferencia entre, no sé, la sociedad rumana y la sociedad noruega, algunas cosas forman parte de un lenguaje universal. Yo creo que esta condición de la mujer en una sociedad liderada por hombres está en todos lados. La supremacía del hombre está por doquier, incluso en otros países desarrollados ajenos a Rumania o México, aún en esos lugares la supremacía del hombre tóxico está ahí y duele. La película toca este y otros temas como el tráfico, el pago insuficiente y la sobreexplotación de trabajadores. Y aunque estos no sean problemas en otras sociedades, la película también es un diálogo entre el Bucarest moderno y el Bucarest comunista, y eso es muy interesante de observar. Tiene tantas cosas que todo mundo puede relacionarse con algo. Es una película muy moderna y no lo digo solo porque aparezco en ella. Todas estas energías se juntaron y algo bueno salió de ellas.

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“Do Not Expect Too Much From the End of the World” | Cortesía de MUBI

La música en la película es grandiosa y variada. Me preguntaba si tuviste alguna influencia en la elección de las canciones y si la música influyó o cambió tu actuación de alguna manera

No, no tuve que ver nada en la elección, pero amé el playlist. Yo escucho música manele, que es una música muy escuchada en Rumania pero que en realidad no se emite en ninguna radio importante. ¿Por qué? Por racismo, diría yo, ya que es la música que escuchan principalmente los gitanos. Radu, por supuesto, sabía que yo la escuchaba, y es como una especie de activismo decir que la escuchas. Pero no, no hablamos de la playlist de antemano, pero me encantó y creo que le da mucha energía salvaje a la película. La amo, ayudó mucho.

Filmaste esta película junto a intérpretes experimentados a nivel nacional e internacional, como Dorina Lazăr y Nina Hoss. También filmaste con Uwe Boll y con tu propia madre. ¿Cómo fue eso? ¿Cuáles fueron los desafíos de trabajar junto a tan diversa gama de talento?

Sí, mi madre y yo tenemos una relación problemática en lo que se refiere a actuar juntas porque yo no puedo olvidar que es mi madre, así que no tengo barreras y eso a veces no es lo mejor, pero fue genial porque Radu sabe exactamente lo que quiere y no es negociable. Todos sabíamos lo que teníamos que hacer y simplemente lo hicimos. No tuvimos tiempo de decir “Creo que deberías hacer esto” o “Deberías hacer eso” y cosas así que experimentamos en el teatro cuando trabajamos juntas. Así que con mi madre todo fue muy fluido y sin conflictos gracias a Radu. 

Y con respecto a Nina Hoss, me sentí abrumada cuando me enteré de que la iba a conocer porque es una actriz icónica en el cine moderno, pero ella es tan inteligente, humilde y divertida que se las arregló para que todo se sintiera normal: fue normal para nosotros estar a su alrededor en el coche y estaré por siempre agradecida que, en primer lugar, la pude conocer y que haya creado este espacio de trabajo tan perfecto. Y en cuanto a Dorina Lazăr, es una icónica actriz rumana a quien admiro desde que soy pequeña, así que fue genial estar a su alrededor y verla trabajar.

“No Esperes Demasiado del Fin del Mundo” o “Do Not Expect Too Much From the End of the World” ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Locarno 2023 y fue la selección de Rumania para el Oscar a Mejor Película Internacional 2024. Estará disponible en MUBI a partir del 3 de mayo.