Aunque se centra en la nación muscogui, Bad Press bien podría ser una llamada de atención para cualquier democracia del mundo, y es que sus directorxs Rebecca Landsberry-Baker y Joe Peeler nos ofrecen un vistazo a lo desprotegida que puede quedar una sociedad sin prensa independiente y libre. 

En Estados Unidos, la primera enmienda protege el derecho a la libertad de prensa, pero esto no se exitende a las tribus indias, mismas que determinan sus propias leyes y constituciones. Por ello, cuando en 2018 los miembros del Consejo Nacional Muscogui votaron para abolir el acto de libertad de prensa en la nación, el equipo periodístico de Mvskoke Media, periódico local del pequeño pueblo de Okmulgee en Oklahoma, se enfrentó a una catástrofe: ahora políticos y hombres poderosos tenían la capacidad para controlar sus narrativas y las de la nación entera. No es coincidencia que esta abolición se haya dado un año después de que periodistas destaparan un caso de acoso sexual en el Consejo.

Bad Press sigue principalmente a Angel Ellis, una reportera de Mvskoke Media que lucha incansablemente por traer de vuelta la transparencia de información a la nación y que, por lo mismo, es objeto de amenazas por parte de miembros del Consejo. Con las elecciones para elegir al Jefe Principal de los Muscogui a la vuelta de la esquina, Ellis se convierte en un sujeto perfecto para el documental pues además de que su firme integridad periodística es una fuente de esperanza, también le agrega tensión a la historia y una dimensión psicológica a los hechos, pues con la abolición de la prensa libre, el mundo de Ellis se viene abajo: su preocupación no solo radica en la posibilidad de perder su trabajo y sustento, sino el hecho de que toda una nación podría estar bajo el peligroso yugo de la desinformación. Su preocupación es sinónimo de una pureza periodística inspiradora.

Utilizando un montaje preciso que de repente juega con viejos titulares de periódicos, Landsberry-Baker y Peeler nos presentan brevemente a los principales candidatos políticos y su relación a la libertad de prensa. David Hill tiene antecedentes obreros y asegura que su prioridad principal es la transparencia, pero del otro lado tenemos a Lucian Tiger III, quien conduce carros de lujo y está en contra de Mvskoke Media, el periódico que reportó sobre los alegatos de acoso sexual relacionados a su persona. Hay una clara distinción entre héroes y villanos de esta historia real, hecho que además de hacer más cautivador al documental (quieres ver al bien ganar), va encaminado a mostrar lo frágil que puede ser la democracia cuando un villano con una agenda egoísta en mente tiene el poder para aplastar al periodismo honesto.

Si bien algunos elementos, como el historial de inseguridad de la tribu relacionada al hombre blanco, se abordan apenas de manera superficial, Bad Press triunfa en su demostración del poder del periodismo veraz para mantener la democracia a flote y a una comunidad bien informada. Ya sea siendo testigo de un reñido conteo de votos, de un político respondiendo a alegatos turbios en su contra o de un grupo de periodistas ansiosamente esperando el anuncio que definirá su futuro, este documental provee emociones constantes que generan un eco más allá del pequeño poblado de Okmulgee, pues no importa el lugar donde ocurra, si dejamos que la desinformación se fortalezca, todo mundo corre peligro.

“Bad Press” formó parte del programa Winner’s Circle de DOC NYC 2023 y ganó el Premio Especial del Jurado por Libertad de Expresión en Sundance 2023.