Aris (Aris Servetalis) despierta en un camión con la mirada perdida. No recuerda su nombre y no tiene identificación. Después de un chequeo, los doctores le informan que tiene amnesia y es la más reciente víctima de una misteriosa pandemia que está borrando los recuerdos de muchas personas. Sin recuerdos que lo guíen, Aris se enlista en un programa experimental que consiste en crear nuevas memorias y capturarlas a través de una cámara instantánea. Así, Aris comienza a cumplir con una serie de tareas progresivamente complejas y absurdas indicadas por el doctor como andar en bicicleta, ir a una fiesta de disfraces, recibir una lap dance en el club nocturno local y hacerse amigo de un enfermo terminal.

Por azares del destino, el mundo que Christos Nikou utiliza en su ópera prima “Apples” encaja con el estado de la sociedad actual. No solo por la pandemia, sino por la necesidad de dejar atrás las memorias de un mundo incomprensible y trágico.

Servetalis afronta la tarea con hilarante rectitud. Su expresividad es tremenda; come una manzana tras otra con toda la tranquilidad del mundo y ejecuta sus tareas siempre con una cara de espectacular impavidez. Su actuación es clave para albergar el magnífico secreto que lentamente se va desenvolviendo.

Las sensibilidades que Nikou exhibe, así como su infalible uso del absurdo, bien podría estar influenciado por su experiencia como asistente de Yorgos Lanthimos en “Dogtooth”. Pero su trabajo en “Apples” encaja en la “Ola Rara de Cine Griega” por méritos propios; tiene una esencia propia y una ternura sobrecogedora que prueba ser efectiva hasta el último cuadro.

Nikou construye una narrativa distópica y absurdista que utiliza un acercamiento humano para explorar la manera en cómo la memoria procesa una pérdida. El viaje de Aris yuxtapone el poder de los recuerdos con la suma de las emociones que nos definen, generando así una reflexión muy válida sobre los peligros de olvidar.

“Apples” forma parte de la programación oficial del Chicago International Film Festival 2020.