Imagina hacerte un examen de ADN y descubrir que tienes decenas de hermanos y hermanas desconocidas. Peor aún, imagina enterarte súbitamente que tu padre biológico es un psicópata. “Baby God” es la historia de un grupo de hijos e hijas que atravesaron por esto; todxs víctimas de un doctor de fertilidad con una enfermiza agenda en mente.

Por años, Quincy Fortier ayudó a mujeres a quedar embarazadas aún en situaciones que parecían imposibles. Era considerado como un milagroso doctor de la fertilidad. Sin embargo, cuando las pruebas de ADN se hicieron comerciales, cientos de personas descubrieron su secreto. Sin su consentimiento, Fortier utilizó su propio esperma para inseminar a sus pacientes. Como resultado, se estima que cientos de personas alrededor de Estados Unidos tienen algún parentesco con Fortier.

“Baby God” intercala la historia del doctor con los testimonios de sus “hijas”, pero lo hace a través de una edición pobre que rara vez logra crear drama. El ritmo es plano y el documental rara vez te engancha. Cuando comienzas a interesarte en el relato de alguien, Olson decide mover sus piezas para hablar sobre otra cosa, creando así una experiencia frustrante. 

Sin embargo, hay suficientes revelaciones impactantes para despertar la curiosidad, sobre todo al explorar la personalidad de Fortier. Él sabía perfectamente lo que estaba haciendo y se enorgullecía de ello; en su mente estaba ayudando a mujeres a quedar embarazadas y por lo tanto, sus acciones eran buenas. 

El hombre continuó inseminando a mujeres sin su consentimiento hasta los 60 años. Pero no es hasta que una de sus hijas perdidas comienza a investigar el legado familiar que el documental verdaderamente logra crear drama. Hay abuso sexual, trauma e incesto. Los testimonios de su hijo son los más poderosos, pues ayudan a pintar un cuadro completo de la personalidad de este manipulador y enfermo sujeto. Es una lástima que todo esto ocurre hacia el final de “Baby God”, ya cuando la narrativa está perdida.

Más allá de la historia del doctor, Olson intenta darle voz a sus víctimas. Tanto madres como hijos. Algunos están preocupados de haber heredado la maldad de su padre biológico, otros intentan encontrar su identidad. Uno de ellos incluso viaja a casa de su madre para revelar lo que le hizo el doctor. Olson claramente tuvo problemas uniendo estos testimonios; algunos se sienten como distractores y otros interrumpen los hilos más interesantes del documental. Ninguno provee de la fuerza necesaria para justificar la existencia de un documental de 76 minutos.

Los ingredientes estaban ahí para hacer algo especial. Lamentablemente, la premisa de “Baby God” es mejor que su ejecución. La narrativa es demasiado dispersa y el resultado es un documental apenas bueno que logra mantenerse a flote por la fuerza emocional de sus revelaciones.

“Baby God” forma parte del programa del Double Exposure Film Festival 2020 y llegará a HBO en otoño del 2020.

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