Rakel (Kristine Thorp) tiene 23 años, ama el alcohol, las drogas, el sexo y está disfrutando plenamente de la vida. Es fiestera, inmadura, muy desorganizada, pero feliz. Sin embargo, parece tener más hambre que de costumbre, incrementó el tamaño de sus senos y su sentido del olfato está muy sensible. Un embarazo completamente inesperado está a punto de cambiar su mundo y se tardó tanto en descubrirlo, que un aborto es imposible. 

En la divertida, encantadora, auténtica e ingeniosa “Ninjababy”, la directora noruega Yngvild Sve Flikke presenta una historia que desafía reglas, ideas y expectativas sobre amor, maternidad y embarazo. Es una de las mejores películas del 2021.

En un principio, Rakel cree que el padre es Mos (Nader Khademi), un dulce maestro de aikido y fanático de juegos de rol que huele a mantequilla. Pero al descubrir que tiene más de seis meses de embarazo, la única posibilidad es “Dick Jesus” (Arthur Berning), un irresponsable sujeto que se la pasa drogado y tiene un póster de “Blaze the Lord” en su cocina; Flikke ilustra su presentación con un divertido doodle animado que incluye una larga serpiente con ojos hipnóticos saliendo de su entrepierna.

La animación es una ingeniosa constante durante el filme y una importante herramienta de expresión. Una variedad de geniales doodles son integrados a la narrativa para ilustrar sucesos, estados de ánimo y principalmente la relación entre Rakel y su feto, mismo que bautiza “Ninjababy” (voz de Herman Tømmeraas) y con quien sostiene conversaciones imaginarias sobre su posible futuro. Para implementar estos elementos, Flikke reclutó a la ilustradora y escritora de cómics Inga Sætre.

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“Ninjababy” | Cortesía de SXSW

Y es que Rakel no sabe qué hacer. El embarazo es una bomba de responsabilidad que debe aprender a contener. ¿Debería darlo en adopción a desconocidos que podrían resultar ser unos racistas? ¿Debería convencer a su media hermana Mie (Silya Nymoen) de adoptarlo a pesar de las dificultades familiares y personales que eso conlleve para las dos? ¿Debería considerar la extraña noción de Dick Jesus como un padre responsable?

Con gran tino, Flikke maneja el tema delicado de maternidad no prevista. Al no poder abortar, Rakel se ve envuelta en una situación estresante. No quiere ser madre, pero se siente culpable por el daño que le pudo haber causado al feto con sus borracheras y busca encontrarle un hogar a su futuro hijo; la desconfianza por la humanidad solo incrementa sus dudas. 

El guión de “Ninjababy” es tan creativo como auténtico. Las escenas de sexo son realistas e imperfectas, los giros son orgánicos, los personaje son empáticos y multifacéticos. Mos, por ejemplo, resulta ser una cariñosa pareja que hace el desayuno y parece estar legítimamente interesado en hacer feliz a Rakel, pero también muestra defectos inconscientes relacionados al sexismo. Por otro lado, Dick Jesus sorprende rompiendo su propio estereotipo.

Y claro, Rakel es un personaje hecho y derecho; aunque sabe lo que quiere, no tiene filtro y no se deja intimidar, también muestra vulnerabilidad y una necesidad de apoyo emocional. Kristine Thorp ejecuta el papel con mucho encanto y humor; su trabajo te obliga a encariñarte de Rakel inmediatamente.

“Ninjababy” empuja todo los botones correctos sin llegar a extremos innecesarios. Flikke entrega una película siempre divertida y emocionalmente cautivadora sobre responsabilidad, sexo, amor e inmadurez que además utiliza al medio de la animación para elevar orgánicamente su narrativa.

“Ninjababy” formó parte de Berlinale 2021 y el Festival SXSW 2021.