En 2013 Michel Gondry dirigió Amor índigo, adaptación de la famosa novela francesa La espuma de los días, sin embargo, para mantener su visión creativia durante la posproducción, el director tuvo que enfrentarse a los ejecutivos del estudio. Basándose en esa experiencia, tras ocho años de ausencia, Gondry regresa con El libro de las soluciones (Le Livre des Solutions), comedia semiautobiográfica que intenta replicar algunos de los primeros éxitos del realizador pero falla debido al caótico tratamiento de su argumento.

Marc (Pierre Niney) está por terminar su última película, sin embargo, el estudio y los productores no se muestran tan contentos: el filme dura casi cuatro horas y es inentendible; tras ver el metraje, los ejecutivos toman la decisión de finalizar la cinta sin Marc, pero este no está dispuesto a ceder tan fácil: en un arranque de locura huye a la casa de su tía en el pequeño pueblo donde creció, se lleva consigo a la editora (Blanche Gardin) y su asistente de dirección (Frankie Wallach) con la intención de mantener su visión creativa y no dejar al estudio arruinar la película. Desgraciadamente, una vez en el pueblo, Marc comienza a procrastinar y evita a toda costa terminar su autoproclamada obra maestra. 

Probablemente las intenciones de Michel Gondry hayan sido crear una historia sobre los estudios opresivos que limitan la creatividad de los artistas, desafortunadamente esta idea queda enterrada bajo su pretenciosidad, las muchas subtramas de la cinta y su insoportable personaje protagónico. Las similitudes con la posproducción de Amor índigo son evidentes, algunas de las situaciones planteadas en El libro de las soluciones están basadas en la experiencia del director y otras están exageradas, pero está exageración se vuelve un problema, pues en lugar de construir situaciones graciosas llenas de imaginación terminan por convertirse en malos sketches cómicos que entorpecen la narrativa.

Una vez llegamos al pueblo y comienza el segundo acto, toda la historia se detiene en los caprichos de Marc, cada nueva idea se vuelve una situación de vida o muerte, lo cual frustra tanto al resto de los personajes como al espectador. Las punzadas creativas del personaje abren subtramas a las que se les invierte mucho tiempo y terminan siendo un callejón sin salida, por ejemplo, Marc se convierte en el alcalde del pueblo unos días, no sabemos cuántos pues la película jamás establece de forma clara la temporalidad, pero al final esto no llega a ningún lado. Incluso el Libro de las soluciones que da título a la cinta es uno de estos extraños Mcguffins, no sirve para nada, está lleno de frases contradictorias, aparece un par de veces y luego no volvemos a saber de él. 

El personaje no es agradable, Marc es egocéntrico y narcisista, cree tener la razón todo el tiempo y lleva al resto del crew al límite de la locura. Pierre Niney (Black Box) hace un buen trabajo, se destaca sobre todo en la secuencia con la orquesta pues consigue divertir al espectador con su comedia física, sin embargo el personaje nunca te cae bien, cada una de sus decisiones es frustrante y jamás llegas a empatizar con él. 

A lo largo de la cinta, Gondry intenta justificar todos los caprichos de un director megalómano, incluido el hostigar a tus colaboradores, acosarlos y criticar sus defectos, todo en favor de la libertad creativa y el beneficio del arte. El cineasta pretende lavarse las manos de los fracasos tanto en crítica como en taquilla de sus anteriores trabajos diciendo “no fui yo, fue el estudio, yo solo soy creativo, miren, quiero lo mejor para la película pero los estudios no me dejan”. 

El libro de las soluciones intenta ser una comedia absurda sobre la creatividad de un director de cine y las dificultades para transmitirle su visión al resto del crew, todo basado en las experiencias del director Michel Gondry, sin embargo el resultado final es una cinta frustrante y caótica, pretenciosa en su comentario metanarrativo, y donde el realizador quiere justificar las actitudes tóxicas haciéndolas pasar por inocentes pinceladas de imaginación. 

“El libro de las soluciones” ya está disponible en cines mexicanos.