Ser un activista es algo admirable: es hacer de una causa mucho más que un motivo de indignación, es convertirla en un estilo de vida. Sin embargo, ¿qué pasa cuando la lucha por el cambio se convierte en frustración al no ver resultados? ¿Qué ocurre cuando el sufrimiento de aquellos por quienes luchas te abruma y no puedes más? Los directores Vesa Kuosmenan y Saila Kivelä tratan de responder estas preguntas en un poderoso documental que, lejos de romantizar, nos muestra el costo del activismo para aquellos que lo practican día con día.

“Just Animals” explora la lucha por los derechos animales desde la perspectiva de tres activistas en Finlandia: Kristo Muurimaa, un hombre que se dedica a documentar y exponer el maltrato animal en las granjas, aun cuando a veces esto tiene consecuencias legales; Mai Kivelä, una mujer que, pese a todo, es optimista respecto al cambio y busca la transformación desde la política; Saila Kivelä, la hermana menor de Mai, quien, tras haber expuesto junto a Kristo las condiciones deplorables en las cuales viven los animales, ya no soporta ver todo el sufrimiento y se cuestiona el verdadero impacto de su labor.

Si hay algo de lo que no se puede acusar a este documental es de ser aburrido: aunque trata una gran gama de temas, los intercala con gran habilidad para darnos las distintas aristas del activismo animal. En lugar de señalar culpables o ser aleccionadora, la película revela la poderosa maquinaria a la cual se enfrentan estas personas; maquinaria apoyada por un sistema económico y político cuya última prioridad es el bienestar de seres a los que sólo ve como un producto. Como la propia Saila le dice a un ganadero tras enterarse de cómo tuvo que cerrar su granja luego de los videos expuestos por ella: hizo mal en dar nombres y señalar a los ganaderos, al final estos se convirtieron en chivos expiatorios de una industria gigante a la cual la vida de los productores les importa tan poco como la de los animales que éstos crían.

Desde material de archivo hasta recreaciones muy interesantes (una fiesta surreal en lo que parece ser un matadero es una secuencia particularmente poderosa), los directores se esfuerzan para presentar de manera cinematográfica la confusión y frustración de Saila, lo cual se convierte en el hilo conductor de la historia. La chica, quien es también una de los dos directores de la película, poco a poco nos muestra cómo tal vez una acción podría parecer insignificante, pero es el esfuerzo de todos desde distintos ángulos lo que hace poderoso al movimiento.

Algo importante también es que, si bien el centro de la historia es el conflicto interno de Saila, la película nunca se olvida quiénes son los más afectados por todo esto: los animales. A través de grabaciones desgarradoras del sufrimiento de estos seres (aquellos muy sensibles a este tipo de imágenes véanla con discreción), nos queda claro lo criminal detrás de la industria alimenticia y de piel: desde zorritos tratando de escapar de su jaula hasta cerditos que son aplastados por su madre al nacer, no hay palabras para describir los horrores vividos por estas criaturas a causa del egoísmo humano.

“Just Animals” se aleja de lo didáctico para traernos una historia poderosa sobre el amor por los animales y el poder que tenemos todos para cambiar estas injusticias. Saila Kivelä ha convertido sus dudas existenciales y frustraciones en una obra de gran impacto narrativo y visual con el cual muchos podrán conectar, y eso es cine en su mayor esplendor.

“Just Animals” tuvo su premiere internacional en la sección Nordic:Dox de CPH:DOX 2022.