Un hombre y su celular en una alcantarilla. Esta simple receta es explotada al máximo por Kazuyoshi Kumakiri para crear #Manhole, un thriller fascinante que te lleva por lugares cada vez más sorprendentes y desquiciados.

Falta un día para que Shunsuke Kawamura (Yuto Nakajima) contraiga matrimonio con la hija del CEO de su empresa y la futura madre de su hijo. Sin embargo, toda su felicidad se esfuma en un abrir y cerrar de ojos cuando, después de unos tragos celebratorios junto a colegas del trabajo, cae en una alcantarilla. 

Shunsuke despierta desorientado, con una pierna malherida y sin posibilidad de escapar del hoyo. Tras muchos intentos de contactar a sus conocidos, la única persona que responde su llamada es Mai (Nao), la exnovia a la que cortó hace cinco años. Pero ni ella ni la policía son capaces de encontrar su ubicación, así que Shunsuke recurre a las redes sociales, bajo el nombre de Manhole Girl (“La chica de la alcantarilla”), para intentar obtener ayuda.

#Manhole te mantiene en ascuas debido al gran manejo de la tensión por parte de Kumakiri quien crea un ambiente claustrofóbico en el que Shunsuke debe lidiar con simples pero peligrosos obstáculos. Aunado a esto tenemos un efectivo elemento de misterio psicológico, ya que, principalmente en la primera mitad, el director juega con la idea de que toda la experiencia podría ser una alucinación del protagonista. 

La fotografía de Yuta Tsukinaga es clave para exacerbar los elementos de terror así como mantener el dinamismo dentro de la alcantarilla. Por supuesto, este trabajo se complementa con un tremendo Yuto Nakajima, quien presenta a un ser tan desesperado como enigmático, y plasma los niveles de emoción necesarios para crear intriga y tensión.

El guión de Michitaka Okada se diferencia de otros ejemplos del survival thriller porque centra su desarrollo alrededor del uso de la tecnología y los peligros de las redes sociales. Shunsuke utiliza Pecker (la versión de Twitter de esta película), para pedir ayuda y pronto tiene a una horda de desconocidos anónimos uniendo pistas para encontrar su ubicación, o por lo menos eso dicen. Aunque esto es ejecutado de manera inverosímil bajo la idea de que el celular del protagonista tiene pila infinita, es un elemento destacado y muy bien ejecutado de #Manhole.

La infame mentalidad colectiva se hace presente en la historia y con ello se aterriza un mensaje sobre los peligros de creerle a desconocidos y las consecuencias de dejarse llevar por una tendencia o historia en redes sociales. Hemos visto muchos casos de euforia colectiva en Twitter que terminaron en una revelación terrible o hasta en desastre, y Kumakari, con ayuda de un excelente diseño gráfico, plasma de una manera muy realista y efectiva la rapidez con la que una red social puede funcionar para sacar de un aprieto a alguien, pero también para crear y propagar un tornado de desinformación, teorías conspirativas, odio y manipulación. También maravillosa es la comedia utilizada para representar lo idiota, casi surreal, que puede llegar a a ser la cultura tiktoker/youtuber.

Los aspectos de supervivencia y crítica digital están acompañado de un buen desarrollo de personaje, ya que cada interacción de Shunsuke con la policía, Mai o redes sociales te permiten ver rasgos de su personalidad, mismos que funcionan como una suerte de rompecabezas que a la larga está ligada a la explicación de cómo llegó a la alcantarilla. La cosa es que dicha explicación es el elemento más problemático de #Manhole.

Al abordar un acontecimiento clave en el pasado de Shunsuke, el filme pisa territorio ilógico, pues involucra que el personaje casualmente se haya olvidado de algo imposible de olvidar, en particular porque está relacionado directamente a una alcantarilla. Sin embargo, esta inverosimilitud tiene un grado de rareza y locura que hacen del tercer acto un muy entretenido e impredecible espectáculo… claro, si primero logras suspender tu incredulidad para llegar hasta ese punto.

#Manhole es un thriller moderno que llega a profundidades desquiciadas para cerrar su narrativa y redondear su mensaje sobre redes sociales. Aunque seguramente dividirá a audiencias, es probable que, por lo menos durante sus dos primeros actos, también las mantenga al filo de la butaca gracias a la destacada dirección de Kumakiri y el compromiso de Nakajima.

“#ManHole” tuvo su premiere canadiense en Fantasia Fest 2023.

Imagen de portada cortesía de Fantasia Fest.