El asalto al Capitolio hace dos años en Estados Unidos fue uno de los eventos más impactantes en los años recientes, pues no sólo le mostraba al mundo que la democracia de dicho país era mucho más frágil de lo que aparentaba, sino que dejaba ver su profunda polarización política, así como el ascenso del fascismo derivado de ésta. A Storm Foretold, del director danés Christoffer Guldbrandsen, trata de responder la pregunta que muchos se siguen haciendo: ¿cómo llegamos a ese momento?

El documental sigue por varios años a Roger Stone, confidente de Donald Trump que fue una figura clave en su elección. Gracias a un acceso inaudito a la cotidianidad de Stone y sus tácticas políticas, Guldbrandsen nos muestra cómo este hombre, ante la impopularidad creciente de Trump, trama una estrategia macabra para ganar las elecciones: esparce el rumor de que los demócratas harán fraude y que la única forma de hacer justicia es por mano propia. Esto tiene como resultado la fatídica tarde en que una horda de gente entró al Capitolio con intención de tomar el poder.

A Storm Foretold me recordó muchísimo al trabajo de la documentalista Laureen Greenfield: al igual que ella, el director genera una relación complicada de casi camaradería con su personaje y se gana su confianza, misma que le permite retratar momentos de verdadera crueldad humana sin tapujos o vergüenza. En este caso, Stone se siente tan cómodo con el cineasta que le abre las puertas a sus tácticas y conversaciones privadas que revelan su deseo de desatar la violencia para hacerse con el poder.

Esta intimidad (muy difícil de lograr) nos revela a la persona detrás de la figura pública: esto no hace que simpaticemos con Stone, sino que lo desmitifica, le quita la impersonalidad al fascismo y a los movimientos de extrema derecha (que usualmente se discuten como si fueran un monolito deshumanizado), y nos hace ver las intenciones de las personas detrás de dicha violencia y polarización.

El director es también un personaje en la narrativa: la búsqueda del propósito del propio documental, así como su proceso, le suman una capa de tensión a la historia, a la vez que nos hacen reflexionar conscientemente sobre aquello que estamos viendo. Por otra parte, el ritmo llevadero y lo descarado de muchas de las acciones mostradas (como Stone comparando a Trump con Abraham Lincoln o amenazando al realizador con esparcir el rumor sin fundamento de que su familia era Nazi) le permite al espectador asimilar las complejidades del tema sin confusiones y de manera digerible.

El título de A Storm Foretold (que en español se traduce como “Una tormenta anunciada”) tiene un doble significado: se refiere a los acontecimientos que llevaron a la toma del Capitolio, pero también a cómo ese hecho es el anuncio de un futuro mucho más sombrío en la política estadounidense. Es una advertencia de lo manipulables que son las masas: con las ideologías intolerantes en ascenso en el mundo, ojalá más gente vea los peligros de los que nos advierte esta película.

“A Storm Foretold” formó parte del Camden International Film Festival.