Dirigida por Ryoo Seung-wan, “Escape From Mogadishu” fue un éxito taquillero en su natal Corea del Sur y es fácil comprender por qué. Es un blockbuster que se inspira en hechos reales para generar abundante tensión y transmitir un mensaje humanista. 

La película transcurre entre 1990 y 1991. Corea del Sur y Corea del Norte están intentando entrar a la ONU y un voto de Somalia sería clave para lograr su objetivo, así que ambos países se ven envueltos en un juego de trampas y tretas políticas en un intento por obtener la atención del presidente somalí. Sin embargo, en medio de la disputa, estalla una sangrienta guerra civil y el caos llega hasta sus embajadas. Con sus familias involucradas, incluyendo mujeres y niños, los diplomáticos — encabezados por Han Sin-seong (Kim Yoon-seok) de Corea del Sur y Rim Yong-soo (Huh Joon-ho) de Corea del Norte — se ven forzados a intentar trabajar juntos para sobrevivir y escapar del infierno.

La historia comparte similitudes con la ganadora del Oscar “Argo”. Tenemos a un grupo de trabajadores inocentes atrapados en un conflicto y país ajenos e intentando escapar con vida, todo en medio de una atmósfera de tensión a tope. Hasta ahí llegan las equivalencias porque “Escape From Mogadishu” utiliza una representación más cruda del conflicto civil y un enfoque en la relación entre las Coreas, resultando en una película absorbente que maneja con precisión acción y drama

A través de un atentado en donde un grupo de mercenarios — pagados por Corea del Norte — interceptan e intimidan al embajador surcoreano Han y su secretario Gong Soo-cheol (Jung Man-sik), el guion de Ryoo Seung-wan y Lee Gi-cheol establece temprano en la película las diferencias ideológicas y niveles de odio entre los dos países asiáticos. Este hilo narrativo se desarrolla paulatinamente hasta una desesperada reunión nocturna en donde la paranoia y sentimientos patrióticos amenazan con cualquier intento de paz. Más allá de balazos y persecuciones, es aquí donde “Escape From Mogadishu” brilla: una cena incómoda, una mirada de agradecimiento y una inclinación de cabeza nos ayudan a conectar con los personajes, su agradecimiento por la ayuda y sus deseos de paz para salir adelante de su desesperada situación.

Sabiamente, Ryoo Seung-wan nunca se deja llevar por el melodrama. Aquí no vemos a surcoreanos y norcoreanos felizmente planeando el escape; al contrario, el director se asegura de mantener un ligero nivel de incertidumbre y desconfianza, particularmente gracias a la enemistad entre los consejeros Kang (Jo In-sung) y Tae (Koo Kyo-hwan).

El balance narrativo se logra gracias a las soberbias actuaciones en escena. Nunca está en duda el liderazgo de los embajadores, pues Kim Yoon-seok y Huh Joon-ho manejan sus roles con mesura e inteligencia, contrastando con la energía e ímpetu de Koo Kyo-hwan y Jo In-sung, quienes le dan una dimensión más física a la historia. Jo In-sung es particularmente espectacular en las escenas de alta tensión, cuando utiliza su voz para comandar atención.

“Escape From Mogadishu” también sobresale gracias a sus escenas de acción, mismas que no se quedan en entretenimiento barato, pues Ryoo Seung-wan las utiliza para apoyar su historia. Disturbios en la calle son retratados con intensidad, detalle y brutalidad, dejando en claro que tanto rebeldes como el ejército somalí son una amenaza para nuestros protagonistas. Esto cobra mayor fuerza en una palpitante persecución durante el tercer acto, misma que intensifica emociones y convierte a la película en un thriller. Aunque es efectivo, este desenlace sufre por llegar a extremos inverosímiles: difícil comprar la supervivencia de los personajes ante una incesante y constante ola de balazos.

Ryoo Seung-wan rodea a su historia por una producción ejemplar. La fotografía e iluminación práctica son utilizadas para crear un sentimiento de aislamiento y desesperanza. La escena de la cena funciona a un nivel emocional gracias a la brillante iluminación: los personajes están en penumbras, pero alcanzamos a ver el toque justo de humanidad en sus rostros para generar emoción. 

La ambientación no deja dudas sobre el periodo o lugar, y si hubiera justicia, esta película debería ser contendiente a cualquier número de galardones de Mejor Diseño de Producción; la rápida edición de Lee Kang-hee-I ayuda a aumentar la intensidad durante las escenas de acción; y el equipo de efectos visuales nos regala una memorable toma en donde la cámara atraviesa cuatro carros mientras van en reversa. Puntos extras por utilizar efectos visuales en vez de animales reales en la película: siempre se agradece el esfuerzo humanista.

“Escape From Mogadishu” es un drama electrizante que además de estrés cinematográfico, nos provee con un mensaje emotivo de colaboración humana. Sin caer en el sensacionalismo, Ryoo Seung-wan nos recuerda que todes podemos encontrar una conexión y llevarnos bien a pesar de nuestros prejuicios y creencias. Es una lástima que se tengan que llegar a situaciones extremas para lograrlo.

“Escape From Mogadishu” tuvo su estreno internacional en el New York Asian Film Festival 2021 y actualmente se encuentra en cines estadounidenses a través de Well Go USA Entertainment.