La historia en la que se basa Gol Gana (Next Goal Wins) es una sobre perdedores luchando contra las adversidades y por lo tanto debería ser perfecta para el cine: un equipo de fútbol humillado y considerado como el peor del mundo intenta romper su mala racha y obtener algunas victorias con ayuda de un nuevo entrenador con un pasado trágico. Sin embargo, en su afán por tomarse todo a manera de burla, el director Taika Waititi (Thor: Love and Thunder) casi hace de esta adaptación del documental de 2014 una comedia infumable. Afortunadamente, en medio de todo el humor rancio, hay corazón y buenas decisiones narrativas.

El equipo en cuestión es el de Samoa Americana, famoso por su histórica derrota 31-0, la más grande en la historia del fútbol internacional, ante Australia en 2001. Después de problemas personales y profesionales, el entrenador holandés-americano Thomas Rongen (Michael Fassbender) se ve obligado a aceptar la tarea de mejorar las actuaciones del equipo rumbo a las eliminatorias para la Copa del Mundo 2014. 

Rongen no está nada contento y entre alcohol, ira y berrinches, choca contra sus inocentes pero bienintencionados jugadores, incluyendo el escéptico delantero Daru (Beulah Koale) y su defensora central Jaiyah (Kaimana), una fa’afafine en proceso de transición. Poco a poco y con ayuda de la filosofía samoana, Rongen comienza a abrir su corazón y ganar paciencia para intentar ayudar al equipo.

En sus últimos proyectos, presentaciones y hasta entrevistas, Taika Waititi ha demostrado una actitud excesivamente bromista en la que no se toma nada en serio. Esto es potencializado a extremos frustrantes en Gol Gana, particularmente durante una ridícula primera mitad que abusa de la comedia simplona y presenta a personajes caricaturescos por todas partes; la isla, que solo tiene una tienda, está llena de gente inocente que no entiende el sarcasmo, mientras que cada jugador tiene una singular cualidad que los define, como ser obeso, ser musculoso o estar obsesionado con barrerse. 

Si no te gusta la vibra y el humor más infantil de Waititi, vas a querer aventarte a un volcán en tiempo récord. El director, que también aparece en la película como narrador con un terrible bigote de Hulk Hogan, lanza de todo, absolutamente todo, a su pared cómica, pero pocas cosas se quedan pegadas. Las constantes referencias a Taken, Matrix y Karate Kid tienen nula originalidad; hay chistes largos que parecen nunca acabar (“Un gol”, por ejemplo) y otros más que caen en el especismo de manera completamente innecesaria y cruel. Sin embargo, también hay comedia que aterriza ya sea por su creatividad o el delivery del elenco (principalmente de Oscar Kightley); mucho dependerá de tu afinidad con el estilo del director. El problema es que, en muchas ocasiones, este humor, guste o no, poco tiene que ver con la trama, solo existe para hacer reír pero no nos está ayudando a desarrollar a los personajes o sus temáticas centrales. En su afán por burlarse de todo, Waititi cae en la indulgencia y se olvida de su historia.

Aunado a todo esto tenemos un lenguaje visual indiferente que hace poco por empujar la historia; la floja edición y fotografía en las escenas de fútbol, por ejemplo, dejan en claro el poco interés que tiene Waititi en aprovechar al deporte como instrumento narrativo.

Después de 45 minutos de lo que básicamente es el ejercicio masturbatorio de un payaso, Gol Gana finalmente se toma un respiro y, sin necesidad de abandonar totalmente la comedia, comienza a funcionar gracias a Kaimana, quien le roba el foco a Fassbender y baña a la película de calidez. Aunque el tratamiento de género de Waititi raya en lo irresponsable al intentar centrar ciertos chistes alrededor de la otredad de la fa’afafine, el magnetismo de Kaimana es tan grande que te alienta a seguir adelante e incluso te hace cuestionar si el director no se equivocó de protagonista. La historia de la primera mujer abiertamente trans y fa’afafine que compite en una fase clasificatoria para el Mundial fácilmente pudo haber sido el enfoque de la película en vez del entreñador gruñón en duelo.

La segunda mitad de Gol Gana tiene tanto corazón que es fácil perdonar la estructura genérica de su historia o los chistes de Karate Kid que parecen nunca acabar. Waititi indaga en la personalidad amargada de Rongen y se concentra en su amistad con Jaiyah para dar pie a un discurso optimista sobre el verdadero espíritu del deporte. El equipo se une no porque mejoran, sino porque existe amor y aceptación en el vestidor. La película abraza y acepta su convencionalismo para entretener y conmover sin caer en tropos de salvador blanco, al contrario, la historia trata sobre cómo un grupo de samoanos salvan al hombre blanco.

El personaje de Jaiyah es el corazón latiente de Gol Gana, una película que pudo haber llegado hasta el fondo de las redes de no ser por el autosabotaje de un director incapaz de tomarse algo en serio. La dirección accesible y la emotividad del tercer acto probablemente te ayuden a salir con una sonrisa en el rostro, pero dado el potencial de la premisa y el calibre del elenco, es difícil sacudirse la sensación de que, en manos más capaces, esta película pudo haber trascendido las convenciones del género deportivo para dejar su marca.

“Gol Gana” o “Next Goal Wins” formó parte del Festival Internacional de Cine de Morelia 2023. Se estrenará en cines mexicanos el 28 de diciembre.

Foto de portada cortesía de Disney.