“El hielo se derrite y las mareas suben. Eso lo sabemos todos. Pero qué tan rápido está pasando, no estamos seguros”, esta es una de las primeras líneas del director Lars Henrik Ostenfeld en su última película: “Into the Ice”, un documental que explora, en un discurso bien elaborado y de gran impacto visual, cómo las amenazas del cambio climático están más cerca de lo que pensamos.

Tres glaciólogos líderes en su campo de estudio se adentran en Groenlandia para estudiar más a fondo el efecto del hombre en la naturaleza. Desde armar bibliotecas de hielo hasta adentrarse en molinos glaciares de más de cien metros de profundidad, esta gran aventura científica es un llamado de atención a hacer algo ante un fenómeno cuyo efecto es cada vez más difícil de negar.

Las dos mayores virtudes de esta pieza son: su gran capacidad para trasladar a términos digeribles conceptos extremadamente complejos sobre la glaciología, algo que es apoyado por la gran pasión de sus personajes ante el tema; y su fotografía, la cual nos da la sensación de estar presenciando una aventura de proporciones épicas. Estos dos factores se combinan y nos dan una serie de escenas poderosas en las cuales uno siente el peligro que viven estas personas día a día con tal de encontrar respuestas que puedan salvar vidas. 

Si bien el gran descenso al molino es el punto álgido de la historia (no por nada está en el póster), incluso los momentos más pequeños están impregnados de una curiosidad contagiosa para el espectador. La cotidianidad de estas personas enamora y hace que nos sintamos partícipes en la investigación: esto es en parte gracias a la muy acertada decisión del director de salir a cuadro y ser un personaje activo en el relato, lo cual hace que éste funcione como una especie de sustituto para la audiencia.

Sin embargo, una cosa es cierta: esto no es “Una verdad incómoda” o “Inside Job”; aunque sí se puede seguir la trama sin confusiones, aquellos acostumbrados a un formato un poco más convencional y periodístico para este tipo de documentales probablemente luchen un poco con el ritmo: fuera de unas pocas gráficas para ilustrar ciertos movimientos del agua abajo de la tierra, los datos son contados por los propios científicos a cámara mientras nos muestran el trabajo. No tenemos talking heads acompañados de animaciones dinámicas y material de archivo: el resultado es una obra muy completa en términos cinematográficos y emocionalmente más cercana, pero (de manera similar a “Cow”) una que puede ser difícil al inicio para quienes esperen más datos duros y estadísticas.

Este es un documental importante que no sólo visibiliza un problema relevante para todos, sino que además enaltece el trabajo de quienes luchan día con día por encontrar soluciones, aún arriesgando sus vidas. La naturaleza es hermosa y temible, entenderla requiere amor y respeto en partes iguales: “Into the Ice” lo hace de una manera efectiva que ojalá contagie a muchos su gran pasión por salvar este planeta.

“Into the Ice” tuvo su premiere mundial en CPH:DOX 2022.