D. Smith habló con 5 directores para que hicieran Kokomo City, pero todos la rechazaron. Entonces ella tomó una cámara y decidió convertir el proyecto en su ópera prima, la cual no solo dirigió sino que además fotografió, editó y produjo. El resultado es un homenaje lleno de vida y estilo a un grupo ampliamente discriminado por la sociedad: las trabajadoras sexuales trans negras.

Smith sigue el día a día de 4 mujeres trans afroamericanas, quienes hablan sin tapujos del sexo, sus clientes, las dificultades de ser trans en la comunidad negra en Estados Unidos, la violencia a sus alrededores y sus aspiraciones en la vida.

Mediante una fotografía en blanco y negro muy contrastada, la directora empodera a sus personajes a través de las tomas, retrata su energía y sensualidad sin jamás fetichizarlas o caer en la objetificación. Las mujeres en Kokomo City irradian seguridad y resistencia mientras cuentan sus experiencias frente a la violencia de su entorno, la cual se ve agravada por la discriminación ante las mujeres trans. 

La realizadora, quien también fue alienada económicamente cuando salió del clóset como mujer trans, evita la victimización de sus personajes sin dejar de lado los aspectos más duros de su día a día. Les da voz sin convertirlas en un vehículo de ponomisería, sino en símbolos de resistencia ante el sistema.

La cinta no tiene miedo de hacer recreaciones de hombres dándole sexo oral a una mujer trans o siendo penetrados mientras una de sus entrevistadas revela que varios de sus clientes solo buscan ser sodomizados. Hay mucha honestidad y dinamismo en cómo se presentan estos momentos, incluso algo de humor, no como burla a sus personajes sino como provocación al espectador.

La experiencia de Smith en la industria musical se nota en su edición, que a ratos simula la de un video musical, sobre todo por cómo usa las pantallas divididas y cortes rápidos, en especial en la frenética y brillante primera escena que transforma una simple entrevista en una alocada secuencia, ideal para sentar el tono del resto del documental.

Otro acierto es la inclusión de testimonios de hombres afroamericanos que se sienten atraídos por mujeres trans, pues nos permite entender los efectos de la masculinidad tóxica dentro de la comunidad, los tabúes en cuanto a la sexualidad y abre una interesante conversación respecto a la relación entre las mujeres y hombres afrodescendientes en Estados Unidos.

Todas las florituras estéticas y el optimismo de las mujeres no le quitan crudeza a varios de los testimonios de violencia y discriminación. La película fuerza al espectador a confrontar estas situaciones de vulnerabilidad a la cual las mujeres trans negras se ven expuestas constantemente, prueba de ello es la muerte de una de sus protagonistas, KoKo Da Doll, quien fue asesinada pocos meses después del estreno de la película en Sundance.

Con Kokomo City, D. Smith nos trae una mirada inspiradora y humanizante de personas usualmente relegadas por la sociedad. Es una belleza, tanto por su temática como por su estética, cuya empatía es su principal arma contra el status quo.

“Kokomo City” ya está disponible en MUBI.