¿Ustedes no quisieran vivir en una comedia romántica? A veces yo sí: colores vibrantes, chistes, personajes carismáticos y un romance intoxicante e irreal, sin embargo, ¿qué pasa cuando tu comedia romántica tiene poca comedia? Pasa Pared con pared, cinta española dirigida por Patricia Font (El maestro que prometió el mar) adaptación de la película francesa de 2015 Tras la pared.

Valentina (Aitana) es una estudiante de piano con una importante audición en puerta. David (Fernando Guallar) es un inventor y diseñador de juguetes ermitaño que no ha salido de su casa en tres años tras una tragedia personal. ¿El problema? Ambos son vecinos, no podrían ser más distintos el uno del otro y una pared extremadamente delgada será el detonante de esta improbable historia de amor.

Pared con pared sigue la estructura de una romcom clásica: los protagonistas se detestan cuando se conocen, comienzan a convivir juntos por alguna razón, se agradan, intentan tener algo, hay un malentendido y se separan, pero luego entienden su error, se aman y reencuentran durante un evento importante que resuelve todos sus problemas; tal vez lo más interesante de la cinta es el interés genuino de Martha Sánchez, guionista de la cinta, por desarrollar a sus personajes y por alejarse de la tendencia actual del género a darle una mayor importancia a la ciudad/destino turístico de turno.

Por desgracia los personajes tienen demasiados conflictos encima. Valentina, por ejemplo, lidia constantemente con las expectativas de los demás sobre ella, con su audición, su origen humilde y la fallida relación con su ex. David, por otro lado, permanece como un misterio la mayor parte de la película, lo cual lo convierte en un personaje molesto y berrinchudo, pero hacia el final se revela su tragedia y también es un drama tremendo. Esto resulta extraño para una comedia romántica pues el único “chiste” es la relación que mantienen los protagonistas a través de la pared, esto al principio es divertido pero se gasta rápido.

La fotografía de Bernat Bosch utiliza de forma inteligente la pared que divide a los protagonistas y a través de tomas cenitales crea composiciones interesantes y  juega con la perspectiva del plano. El diseño de producción de Ana Alvargonzález le saca provecho a la personalidad de Valentina y David para llenar sus respectivos departamentos de detalles y así comunicar al espectador la mayor cantidad de información posible de los personajes sin necesidad de palabras.

Aitana, en su debut en una producción audiovisual de ficción, cumple con el papel de Valentina pero, desgraciadamente su falta de experiencia actoral hace que el personaje nunca destaque: su rango de emociones está muy limitado, jamás le crees su historia de origen –supuestamente es una chica salida de un pueblito perdido en la provincia española–  y no tiene nada de química con Fernando Guallar. Hacia el final hay un momento musical y es hasta esa escena cuando verdaderamente la actriz y cantante se siente cómoda en el papel.

Fernando Guallar (Gente que viene y bah) hace un buen trabajo como David pues logra transmitir la personalidad obsesiva, berrinchuda y excéntrica del personaje. Cuando el resto de su historia se nos revela, entendemos mucho del personaje pero aún así por momentos es insoportable y no entendemos cómo alguien puede enamorarse de alguien tan molesto.

Paco Tous (La casa de papel) y Miguel Ángel Muñoz (En otro lugar) completan el reparto. El primero interpreta a la figura paterna y compás moral de Valentina; su interpretación es sencilla pero llena de carisma y cada uno de sus diálogos se siente como un apapacho al corazón. Miguel Ángel Muñoz, por otro lado, es detestable con el condescendiente y manipulador exnovio de Valentina, de verdad odias al personaje, su presencia molesta en la pantalla y la sobreactuación del intérprete ayuda a vender al personaje pedante de un conductor de orquesta.

Pared con pared sigue el molde de las comedias románticas pero desgraciadamente Patricia Font y Martha Sánchez se olvidan de los chistes y la parte graciosa de este género. Los personajes se sienten auténticos gracias al desarrollo del guion, sin embargo la actuación de la protagonista no es lo suficientemente atrapante como para mantenernos interesados en la cinta. Aún así, los personajes secundarios, los apartados técnicos y lo original del concepto son suficientes para ofrecer al espectador algo distinto.

“Pared con pared” ya se encuentra disponible en Netflix.