La historia de la República Democrática del Congo, nación rica en recursos naturales, es una manchada de inestabilidad política, sangre e inequidad económica. Estos problemas son, por supuesto, consecuencia de intervenciones extranjeras y colonialismo, pero ¿cuál es el poco conocido papel del jazz y Louis Armstrong en uno de los capítulos más oscuros en la historia de este país y de toda África? El director Johan Grimonprez nos lo explica en Soundtrack to a Coup d’État, un documental impresionista, audaz y vital para comprender cómo las maquinaciones imperialistas han diezmado a naciones africanas a lo largo de los años.

El documental se enfoca principalmente en la descolonización del entonces llamado ‘Congo Belga’ y la instauración del primer ministro en la historia del país, Patrice Lumumba, quien pronto se convirtió en blanco de la CIA. Y es que Bélgica y Estados Unidos no estaban dispuestos a perder el control sobre el Congo y su basta producción de cobalto y uranio (las minas de Congo fueron la principal fuente del uranio utilizado durante el Proyecto Manhattan), así que inmediatamente metieron sus cucharas para desestabilizar al naciente gobierno africano.

Una de las herramientas más utilizadas por la CIA para distraer y encubrir sus planes fue la música, puntualmente el jazz. Aunque artistas negros como Louis Armstrong, Dizzy Gillespie y Duke Ellington no lo sabían, el gobierno los explotó y los convirtió en pantallas de humo al enviarlos a países como Siria, Irak y el Congo para lavar la imagen de Estados Unidos y de paso distraer al pueblo de los inminentes golpes de estado. Y es por esto que Grimonprez utiliza al jazz como la base para estructurar al documental entero.

Para explorar esta historia de intervención e imperialismo, Soundtrack to a Coup d’État mezcla pietaje de archivo, clips de televisión, entrevistas y elegantes gráficos que simulan titulares de periódico para citar constantemente a trabajos escritos por activistas y diplomáticos en relación al tema. Pero ahí no acaba la cosa, pues todo este material está hilado a través de conciertos musicales de artistas africanos, cubanos y estadounidenses: a pesar de la densidad del tema y el material, el documental siempre mantiene tu atención con ayuda de la vivaz edición al ritmo de la música de Nina Simone, Dizzy Gillespie, Pérez Prado, Miles Davis, Duke Ellington, Ornette Colman y, por supuesto, Louis Armstrong, quien fue enviado al Congo previo al asesinato de Lumumba. 

Desde el famoso discurso anticolonisliata de Nikita Khrushchev ante la ONU en 1960 hasta la reunión entre Fidel Castro y Malcolm X, Grimonprez y su editor Rik Chaubet te bombardean con datos, discursos y acontecimientos políticos, pero lo hacen emulando la naturaleza libre y suelta del jazz que estás escuchando. Es una labor espectacular de dirección y edición que cumple con tres funciones: homenajear al género y a sus grandes expositores, informar sobre su uso como herramienta de whitewashing y hacer que el flujo de información no se sienta tan pesado. Esto último no siempre se logra pues el ritmo es incesante y la avalancha de datos es por momentos abrumadora: este es un documental que exige más de un visionado.

Colonialismo, imperialismo, racismo en Estados Unidos, economía, el yugo belga, la manipulación de la CIA, la Guerra Fría, Malcolm X, los juegos políticos en la ONU y el destino de una nación emergente. Soundtrack to a Coup d’État utiliza la experimentación para malabarear todo estos temas al ritmo de los grandes del jazz y aunque hay elementos que no encajan del todo, el audaz e impresionante resultado final cumple con creces su misión de informar y proveer un análisis exhaustivo de los orígenes de la inestabilidad política que existe no solo en Congo, sino en muchas otras naciones africanas y asiáticas que hasta el día de hoy siguen siendo brutalmente explotadas por Estados Unidos y compañía. Después de este documental no volverás a pensar lo mismo cuando veas un comercial de Apple.

“Soundtrack to a Coup d’État” tuvo su estreno mundial en la World Dramatic Competition de Sundance 2024.