El director Alberto Vázquez (Psiconautas, los niños olvidados), estrenó en 2013 Sangre de unicornios, cortometraje sobre un mundo en decadencia habitado por ositos tiernos en apariencia pero con un oscuro secreto: deben alimentarse de la sangre de los unicornios para mantenerse bellos. Vázquez expande esas ideas en Unicorn Wars, una cinta animada colorida y violenta sobre la guerra, nuestra relación con la naturaleza y la religión.

Azulín (Jon Goiri) y Gordi (Jaione Insausti) son dos hermanos osos opuestos entre sí que se enlistan en el ejército pues su pueblo se encuentra en una sangrienta guerra contra los Unicornios del Bosque Mágico. Cuando un escuadrón de osos desaparece en la espesura del Bosque, los altos mandos toman la decisión de enviar a la tropa de Azulín y Gordi, sin embargo el viaje cambiará para siempre la relación entre ambos hermanos y también el destino del mundo.

Unicorn Wars no busca ocultar las críticas hacia el fanatismo religioso, el fascismo, la maquinaria de la guerra y el cuidado al medio ambiente, cada temática resulta evidente, sin embargo esto no es malo pues no se desvía en subtramas complicadas. Asimismo, el director profundiza en la complicada relación de los hermanos, un reflejo a menor escala del conflicto entre osos y unicornios, para hablar de los valores familiares y la influencia que la sociedad tiene en nosotros.

Las experiencias personales de Azulín y Gordi se entremezcla con el feroz adoctrinamiento religioso al que son sometidos los osos en la base militar, todo basado en las enseñanzas de un libro sagrado, y de esa forma se forjan sus personalidades: el primero es ambicioso, cobarde, cruel y tiene un gran complejo de abandono; Gordi, por otra parte, es empático, amoroso, sensible y encuentra valor incluso en las cosas más pequeñas. Esta dualidad puede parecer básica y derivativa, sin embargo Vázquez justifica cada rasgo de la personalidad de los hermanos en la relación que llevaron con sus padres.

Pese a sus coloridos diseños (semejantes al de los Ositos Cariñositos u Osos Amorosos en España), es necesario mencionar que Unicorn Wars no es una película para niños. La cinta toma inspiración de filmes como Full Metal Jacket, Saving Private Ryan y Apocalypse Now para construir  situaciones complejas llenas de violencia y crueldad. La guerra santa entre ositos y unicornios es salvaje y brutal, muestra el lado más inhumano de los conflictos bélicos y el desgaste psicológico al cual son sometidos los soldados. 

Desgraciadamente la película se siente algo desequilibrada: pasamos demasiado tiempo con los osos, entendiendo sus motivaciones, el sinsentido de su lucha y la crueldad de la que son capaces, pero vemos muy poco de los unicornios; conocemos lo necesario para entender el conflicto y las diferencias entre ambos bandos pero no podemos dejar de sentir más curiosidad por ellos. Vázquez prefiere mantener a estas criaturas detrás del velo de lo desconocido: a pesar de que las trae a la vida empleando un estilo de animación distinto al de los ositos, sus escenas en la película son escasas.

Unicorn Wars es una fábula cruda, visceral, colorida, bizarra y directa como la puñalada del cuerno de un unicornio. Su mezcolanza de ideas funciona gracias a la relación entre los dos hermanos protagonistas, misma que le permite al director Alberto Vázquez explorar nuevos ángulos de temas ya conocidos por los espectadores mientras mantiene el misterio de los elementos mágicos de su mundo fantástico. Por momentos aterradora, la guerra entre ositos y unicornios es una idea original que solamente podía cobrar vida a través de la animación.

“Unicorn Wars” ya está disponible en cines mexicanos.