Dirigido por Lea Glob, Apolonia, Apolonia es un documental que podríamos clasificar como un “coming-of-age épico”, pues sigue a una artista a lo largo de 13 años para forjar un inolvidable estudio de la evolución del arte junto a su creador, y en donde también se abarcan temas de feminismo, cultura y capitalismo.

Fue en 2009 cuando Glob comenzó a filmar la vida de Apolonia Sokol, una joven francesa, hija de actores, que estudia pintura y vive en un teatro parisino independiente. Es una mujer entrañable, divertida y magnética que se siente completamente cómoda frente a la cámara y por ello no oculta nada. Con un afecto palpable, la directora captura la naturalidad de esta artista en ascenso.

A lo largo de los años, el documental nos muestra a Apolonia mientras asiste a la prestigiosa Escuela de Bellas Artes de París, organiza exposiciones de arte, lucha por mantener el teatro de sus padres y acoge a un grupo de activistas exiliadas, incluyendo a la feminsita ucraniana Oksana Shachko, quien se convierte en una especie de hermana e inspiración artística para Apolonia. Esta relación le inyecta enorme poderío emocional al filme, pues también te encariñas de Oksana, quien está luchando su propia batalla lejos de casa.

Cuando Apolonia intenta probar suerte en los Estados Unidos, el documental súbitamente se transforma en una gran exploración de los modelos capitalistas con los que deben convivir los artistas para hacerse de un nombre en la industria. Apolonia comienza a trabajar para el coleccionista Stefan Simchowitz, quien la apoya económicamene y le da exposición a cambio de 10 pinturas al mes. Esta industrialización del proceso creativo inevitablemente drena la inspiración de Sokol, quien de cualquier manera logra encontrar el humor en su predicamento.

No hay entrevistas o talking heads, el contexto, cuando es necesario, lo provee Glob mediante una narración poética, como si nos estuviera contando el origen de una leyenda. Las tomas, con cámara en mano, son tan sencillas como íntimas: mediante un estilo de “mosca en la pared”, la directora nos adentra en los rincones personales de Apolonia, consiguiendo así enriquecedoras escenas de autorreflexión o miedo. La impresionante edición de Andreas Bøggild Monies y Thor Ochsner hace parecer fácil el hilado de los acontecimientos clave de la vida de su sujeto; casi parece que los 13 años de pietaje no representaron obstáculo alguno para extraer la esencia de la artista y plasmarla en pantalla.

Un elemento clave que eleva al documental es la presencia de Glob, quien además de fungir como narradora y de vez en cuando intervenir con inteligentes reflexiones sobre lo que está viendo, nos permite observar su creciente amistad con Apolonia y cómo la creación de este documental transforma su propia manera de ver al mundo y su proceso creativo. Hay toques experimentales en la dirección de Apolonia, Apolonia a través de los cuales sujeto y directora se entrelazan para trascender más allá del concepto inicial del documental y convertirse en una meditación de la naturaleza evolutiva del arte.

Apolonia, Apolonia captura a una artista en crecimiento: podemos observar las complicaciones de encontrar su voz y su estilo diferenciador, las dudas que surgen en el camino, el firme agarre que tiene el patraiarcado en la industria, lo duro que es el rechazo, lo injusto que puede llegar a ser el mundo comercial del arte y las mieles del triunfo. Y a lo largo de esta evolución dual siempre encontramos a la conexión humana y al amor como las guías definitivas para trascender. Lea Glob nos ofrece un documental milagroso que celebra a la feminidad, al arte y al espíritu humano.

“Apolonia, Apolonia” formó parte de Amublante 2023, estuvo nominada a Mejor Documental en los IDA Awards 2023 y es finalista al Oscar a Mejor Documental 2024.