Seguramente muchos recuerdan los BlackBerry, aquellos teléfonos que revolucionaron el mercado de la telefonía durante los años dos mil con su teclado QWERTY y su capacidad de enviar y recibir correos electrónicos. Hoy, la compañía tiene el 0% del mercado. ¿Cómo llegó a eso? Esa historia es contada por Matt Johnson en BlackBerry: El inicio de la historia, una película que, con ayuda de sus sobresalientes actuaciones, sabe manejar la tensión a su favor para condensar el éxito y la caída de esta compañía canadiense.

Mike Lazaridis (Jay Baruchel) y Doug (Matt Johnson) son dos emprendedores muy entusiastas que planean vender la idea de un dispositivo capaz de revolucionar la industria de la telefonía, sin embargo, no saben cómo hacerlo. Su primera y única parada es Jim Balsillie (Glenn Howerton), un cruel y fiero empresario que al principio no confía en el proyecto ni en ellos, pero ante la necesidad de sentirse relevante se les une. ¿Qué resultó de esta inusual fusión? Una marca que logró acaparar el mercado durante aproximadamente 10 años, pero que lamentablemente no supo adaptarse ni quiso competir con la inminente innovación de la competencia. 

Simple y sencillo, BlackBerry: El inicio de la historia, va a enganchar al espectador durante sus dos horas de duración porque provoca sensaciones de estrés e incomodidad por las violentas interacciones entre los personajes y debido a que se toma con ligereza el ritmo de su relato. La cinta no busca complicarse la existencia con saltos constantes en el tiempo o saturar de información poco relevante; va al grano con un ímpetu desbordado en el que vemos el inestable camino de la marca.

El director Matt Johnson (Operación: Avalancha) tiene bien claro que la película no debe y no puede ser una propuesta más del montón porque la historia de BlackBerry es hablar de éxito, pero principalmente de fracaso rotundo. Para retratar esa caída, Johnson plantea a personajes desagradables, los cuales tienen arcos de deformación en el que sus ideales, e incluso sus personalidades, son corrompidos por la ambición y la poca capacidad de mesura ante los conflictos económicos y empresariales. 

La película está filmada en un especie de falso documental, lo cual hace que la cámara permanezca escondida y funcione como una espía en medio de álgidas situaciones: gritos escandalosos y agresivos, objetos rotos, nerds trabajando y hasta noches de cine. Esta decisión creativa le ayuda a la propuesta a diferenciarse de sus símiles y a contar su historia de manera más… “objetiva”.

Glenn Howerton (La cacería), quien interpreta al devorador Jim Balsillie, podría parecer que desencaja del tono de la película, pues su personaje está en constante farsa, pero en realidad toda la película es una dramatización exagerada de lo que sucedió en la vida real. Un brillante Howerton hace que la audiencia sienta repugnancia y molestia por él y se alegre por su desenlace. 

BlackBerry: El inicio de la historia es una película con gran capacidad de proposición debido a los múltiples puntos que logra llevar a buen puerto: la tensión en el armado de sus secuencias; las fársicas actuaciones y el falso documental que maneja para proponer intimidad con las situaciones. Una tragicomedia efectiva y vistosa sobre un teléfono que no supo cómo mantener el éxito. 

“BlackBerry: El inicio de la historia” ya está disponible en cines mexicanos.