En Cinco citas a ciegas (o Five Blind Dates) un personaje dice una metáfora bastante bonita que va más o menos así: aunque vengan de la misma planta, cada hoja de té tiene un sabor único por cómo se cultiva y dónde crece. Lo mismo se podría aplicar a las comedias románticas: aunque es un género con una estructura bastante reconocible, sus elementos contextuales dan obras tan distintas como la llevadera Set It Up o la peculiar Fallen Leaves. En el caso de la nueva película del director Shawn Seet, un trabajo bastante convencional se ve enriquecido por la implementación de elementos culturales chinos.

Lia (Shuang Hu) es una mujer chino-australiana cuya vida no ha salido como esperaba: su casa de té de ensueño que abrió en Sidney con la herencia de su abuela está casi siempre vacía y está al borde de la quiebra. Para colmo, ahora debe volver a su pueblo a la boda de su hermana (Tiffany Wong) y enfrentarse a su criticona madre (Renee Lim), su ausente padre (Tzi Ma) y su exnovio, Richard (Yoson An). Sin embargo, la cereza del pastel llega cuando una adivina (Gabrielle Chan) le dice que tiene solo cinco citas para conocer al amor de su vida, del cual además depende el éxito de su negocio.

Curiosamente, la fortaleza de la cinta no viene de su romance central, sino de los personajes secundarios y del bagaje chino de la protagonista. La relación de Lia con su familia y su mejor amigo homosexual, Mason (​​Ilai Swindells), nos da momentos honestos con los cuales nos podemos identificar. A diferencia de otras rom-coms recientes (como Con todos menos contigo) el peso no queda únicamente en la química de sus protagonistas y se enfoca más en explorar qué valores tomamos en cuenta al momento de escoger una pareja.

Este énfasis en el desarrollo personal de nuestra heroína provoca una falta de profundidad en los intereses románticos, pero está justificado porque cada uno es elegido por un miembro de la familia, lo cual nos ayuda a entender cuál es el conflicto de Lia con ese pariente en particular. Varios de los chicos son reducidos a muy pocas escenas (y uno en especial se siente demasiado forzado), pero el objetivo no es tanto construir un romance, sino entender las relaciones entre la protagonista y sus seres queridos. Esto ayuda a darle un giro distinto a la historia, aunque quienes estén más interesados en un romance encantador tal vez salgan un poco decepcionados.

Cinco citas a ciegas no reinventa el género ni tampoco es particularmente memorable. Su final es predecible, la resolución es extremadamente sencilla y no hay ninguna propuesta técnica distintiva. Sin embargo, la inclusión del té en la historia como un elemento cultural importante para el desarrollo de la protagonista, sumado al carisma de Shuang Hu (Ronny Chieng: International Student), la hacen un bienvenido (pero efímero) regalo de San Valentín.

“Cinco citas a ciegas” o “Five Blind Dates” ya se encuentra disponible en Prime Video.

Imagen de portada cortesía de Amazon Studios.