En sus primeros años, una de las grandes fascinaciones del cine era la de transportar al espectador a lugares lejanos: bastaba con estar en una sala oscura y presenciar cómo, a través de imágenes en movimiento, de repente estabas en Venecia o en París. Estas vistas carecían de historia, pero no importaba, pues la innovación de presenciar lo inimaginable era más que suficiente. Lastimosamente para “Bajo el sol amalfitano”, dirigida por Martina Pastori, ya han pasado más de 100 años desde aquellos tiempos, y las imágenes bonitas por sí solas no son suficientes para atrapar a la audiencia.

Tras un año de estar separados, Vincenzo (Lorenzo Zurzolo), un joven cuya ceguera hace que muchos lo sobreprotejan, se reúne al fin con su novia Camilla (Ludovica Martino). Juntos van con otros amigos a celebrar el cumpleaños de Vicenzo en una lujosa casa en la bella costa amalfitana. Aunque él sueña con construir una vida juntos en Italia, ella tiene otras cosas en mente: le han ofrecido un trabajo en Canadá y no sabe cómo decírselo.

Si el objetivo de esta película era promover los bellos paisajes italianos, lo hace estupendamente: “Bajo el sol amalfitano” no se limita a pasear a sus personajes por escenarios hermosos mientras comen deliciosos manjares, sino que además nos hace un itinerario sobre todo lo que se puede hacer en la costa amalfitana. Paseos en lancha, buceo, nadar en las hermosas playas, ecoturismo: si buscas ideas para viajar, acá lo tienes perfectamente fotografiado para captar cada detalle. Si este tour de hora y media no tiene nada que ver con la historia, es algo de poca importancia para sus creadores.

La trama es tan banal que hace ver a otras propuestas de este tipo, por ejemplo “Amor y gelato” y “Desfile de corazones”, como profundas reflexiones. Esas películas al menos intentaban hacer reír de alguna forma, en este caso, aunque “Bajo el sol amalfitano” esté catalogada como comedia, no hay ni un momento gracioso. Uno tal vez podría pensar que el personaje de Furio (Davide Calgaro) tiene el propósito de ser el descanso cómico, pero es difícil reírse cuando la idea de humor del guion es mostrar lo tierno que es al acosar a una mujer que no tiene interés en él: además de solo interesarse en ella por su físico, miente y la acosa para llamar su atención. Lo peor es cómo la historia justifica su comportamiento porque es un “buen tipo” en el fondo y solo quiere alguien a quien amar. Además, la chica termina siendo muy superficial, como para que el público se compadezca de Furio y diga “se merece algo mejor después de su esfuerzo”.

Otra cosa inexistente aquí es el conflicto: el tema de Canadá se podría resolver de forma tan sencilla, que la película recurre a situaciones forzadas para generar algún tipo de interés: Vicenzo se pierde y deja su celular; un personaje interrumpe a la pareja y la lleva a un viaje en lancha; la mamá del protagonista no sabe si comprometerse con su actual pareja. Nada de esto ayuda a crear verdadera tensión e interés. 

Además hay toda una subtrama problemática en la cual la amiga de Camilla está avergonzada de su cuerpo porque bajó 20 kilos en tres meses y tiene estrías, pero la historia lo trata como si su pasado fuera algo terrible: Hasta el propio personaje dice que “la gente ahora la mira porque se ve bien y no por lo demás”, porque la mejor manera de dar un mensaje body positive es afirmando que la gente delgada es más atractiva pero igual sufre porque nadie se fija en su interior, entonces si no eres atractivo ¿la gente que se fija en ti es genuina? Entiendo la idea de “acéptate a ti mismo”, pero está terriblemente bajada, cayendo en la perpetuación de estereotipos de belleza en lugar de verdadero comentario sobre la autoaceptación.

La lista puede seguir y seguir: “Bajo el sol amalfitano” sigue las convenciones de los romances genéricos de Netflix, pero lo hace con una historia llena de estereotipos anticuados y, en muchos casos, dañinos. Tal vez los creadores pensaron que por ser una secuela de “Bajo el sol de Riccione” no había necesidad de desarrollar a los personajes ni la trama, pero no necesito ver la precuela para saber que este es un viaje que no me gustaría repetir.

“Bajo el sol amalfitano” ya se encuentra disponible en Netflix.