Dirigida por Mona Fastvold, “The World to Come” nos lleva a un lugar frío y opresivo en donde el amor intenta florecer a pesar de la abrumadora adversidad del entorno. Es una nueva entrada en el floreciente subgénero del romance lésbico de periodo. 

Abigail (Katherine Waterston) y su esposo Dyer (Casey Affleck) viven en el Nueva York rural del Siglo XIX. Es un mundo monótono, aislado y carente de calor que parece succionar la esperanza de la pareja. Abigail mantiene un diario para describir el dolor de una vida grisácea que solo empeora con la muerte de su hija. “Me he convertido en mi propia pena”, escribe. Las cosas tampoco van bien con Dyer; su relación es tan helada como el invierno que azota su cabaña.

Un día aparece Tallie (Vanessa Kirby), una vecina que inmediatamente suministra calor a la vida de Abigail. Su amistad y su compañía son herramientas para dejar atrás las penas de la vida y, con el paso del tiempo, los paseos juntas por el bosque se convierten en tardes íntimas y románticas. Esto no pasa desapercibido por Finney (Christopher Abbott), esposo de Tallie. Entre más se unen las vecinas, mayor es el maltrato psicológico de Finney, quien exige el cumplimiento de tareas domésticas y la fiel compañía de una mujer casera.

En su superficie, ésta es una película de amor imposible. Dos mujeres se aman, pero el yugo patriarcal no permite que su unión florezca. Y ese sentimiento de desesperación está presente a lo largo de casi todo el filme. Desde un inicio, la película te sumerge en una atmósfera melancólica de la cual sus protagonistas intentan escapar constantemente. Las tormentas de nieve y desolados campos son recordatorios perennes de su situación. Aquí podríamos hacer comparativos con la reciente “Ammonite”, filme que utiliza la frialdad de su escenarios para auxiliarse en el desarrollo narrativo y el ambiente opresivo en donde habitan sus protagonistas. Sin embargo, “The World to Come” crea su propia identidad a través de la exploración de la figura del esposo.

Para el detrimento de la historia principal, el elemento más interesante es la relación entre Abigail y Dyer. Es un matrimonio perdido cuyo lento declive es un resultado de expectativas fallidas y esperanza nula. Es una relación en donde ambas partes eventualmente dejan de intentarlo. Este rompimiento va de la mano con los intereses machistas de Dyer, mismos que Abigail se rehúsa a cumplir. Es un estudio efectivo y realista de una relación marital que le agrega una bienvenida dimensión a la historia. No obstante, todo esto opaca el romance entre Abigail y Tally que, según el marketing, era el enfoque del filme. El personaje de Casey Affleck está mejor desarrollado que el de Vanessa Kirby y no es difícil encontrar la razón: Affleck es productor del filme y el guión — escrito por dos hombres, Ron Hansen y Jim Shepard — se rehúsa a explorar con profundidad el (supuesto) amor central.

Estos defectos narrativos (y engañoso uso de marketing) no manchan el trabajo de Fastvold (“The Sleepwalker”) como directora. Es excelente su construcción de la atmósfera opresiva y el mundo brutal en donde habitan sus infelices personajes. Los detalles técnicos también cumplen con su papel; rodadas en 16 mm, las escenografías son tan hermosas como depresivas. Pero es el score del debutante Daniel Blumberg el elemento que se lleva el pastel. Su música es una fuerza apabullante que enamora y brutaliza al corazón. Aún cuando la película amenaza con convertirse en una carga pesada, los clarinetes y saxofones de Blumberg están ahí para traerte de vuelta. Es una composición exquisita que señala la llegada de un prodigio musical a la industria.

Vanessa Kirby (“Pieces of a Woman”) y Katherine Waterston (“Mid90s”) sacan chispas al estar juntas, pero es esta última quien domina la película con su silencioso dolor y una siempre convincente expresividad naturalista.

Los baches e inconsistencias de “The World to Come” son derivados de un guión flojo. Por fortuna, los elementos a su alrededor florecen para soltar poderosas ráfagas de pasión y crear una historia de añoranza con una temática de opresión marital.

“The World to Come” formó parte de Sundance 2021. Ya está en cines de Estados Unidos y estará disponible en plataformas virtuales a partir del 2 de marzo.

The World to Come - Katherine-waterston-vanessa-kirby
“The World to Come” | Cortesía de Sundance Institute