“Evitar la tristeza, también es evitar el amor”, esa es una de las frases que resumen a Despertar del duelo, ópera prima de Dan Levy, creador de la serie multigalardonada Schitt’s Creek. La película sorprende porque no es un melodrama desbordado, sino una propuesta que utiliza la sutileza para dialogar con la audiencia sobre la traición amorosa y el perdón. 

Ha pasado un año desde que Marc (Dan Levy) vio morir a su esposo Oliver (Luke Evans). Sus emociones siguen descontroladas, pues siente que la vida se lo arrebató, sin embargo, todo continúa y debe decidir qué hacer con los bienes de Oliver. Durante el arreglo de papeles, se percata que su difunto marido no fue lo suficiente honesto y en compañía de sus amigos Sophie (Ruth Negga) y Thomas (Himesh Patel) enfrenta la traición de alguien a quien amó y ya no está. 

A veces podríamos tachar de soberbio a un creador cuando acapara diferentes roles en un producto, pero esa crítica es admisible cuando éste no llega a buen puerto. Dan Levy escribe, dirige y protagoniza Despertar del duelo y al final logra que una película tan sencilla a nivel narrativo, se convierta en un cráter de emociones que someten al espectador a una reflexión sobre la pérdida y la mentira en las relaciones amorosas y amistosas.

Imaginemos que esa persona que tanto amamos ya no está y tiempo después nos enteramos que tuvo una doble vida, ¿seguiríamos sintiendo ese cariño? ¿le perdonaríamos todas las mentiras? Marc enfrenta esa encrucijada y constantemente lo vemos fuera de sí, con el deseo de que todo fuera un sueño y con ganas inmensas de desaparecer; Levy construye a un personaje maduro, con la valentía para decir que no sabe cómo hacer las cosas y con la ternura para externar sus pensamientos autodestructivos y sofocantes que lo atacan sin cesar. 

La primera parte de la película se enfoca de manera precisa en decir que no hay una sola manera de vivir el duelo y que es un proceso de adaptación en el que la amistad es una red de apoyo inagotable, sin embargo, hacia la segunda mitad de la cinta, los hechos se vuelven mucho más convencionales, ya que el juego se expande con la introducción de un interés romántico en la vida de Marc. Al final el prospecto funciona para puntualizar que la vida sigue y siempre hay más oportunidades de reencontrarse con el amor, pero la ejecución no es tan provocativa como la de su primera mitad.

Si bien hay un matiz aspiracional por el lugar en el que se desarrollan la mayoría de los hechos, París, es claro que esta decisión le ayuda a Levy a entregar junto a su fotógrafo Ole Bratt Birkeland (Judy) imágenes evocadoras de nostalgia y melancolía. ¿Quién no quisiera ir a llorar a las cafeterías de París? Por otro lado, la música de Rob Simonsen (The Whale) acompaña y acentúa de forma precisa cada una de las emociones que el personaje principal y sus amigos experimentan, e inclusive la ausencia de sonido remarca a la perfección los momentos depresivos de Marc. 

Con Despertar del duelo, Dan Levy demuestra su gran habilidad para transmitir emociones y delinear personajes sumamente humanos y sensibles. A Levy le gusta hacerle preguntas a la audiencia a partir de los pensamientos y acciones de sus personajes y eso es valioso, pues el producto se vuelve hasta interactivo. Su ópera prima eleva las expectativas por sus próximos proyectos. 

“Despertar del duelo” ya está disponible en Netflix.