Para ser una película sobre la única noche al año en la que la gente puede tener sexo (como La Purga, pero sexual), Sólo por una noche, del director Will Gluck, es muy poco sexy. No es que la cinta deba automáticamente enfocarse en situaciones extremas o solo tratar de sexo, pero este trabajo desaprovecha cualquier aspecto de la premisa y se va por el camino más genérico posible.
Debido a restricciones del gobierno, la gente soltera solo puede tener sexo premarital una vez al año. Ese día, Owen (Callum Turner) y Allie (Monica Barbaro) son dos desconocidos que no paran de encontrarse. Cada quien busca algo diferente para superar su despecho. Esto los lleva por variadas situaciones y una marcha a contrarreloj para lograr su objetivo: encontrar con quien pasar la noche.
Al igual que en Con todos menos contigo, Gluck se apoya demasiado en la química de sus protagonistas y descuida la historia que los rodea. Sin embargo, pese a un excelente trabajo de Monica Barbaro (A Complete Unknown), a quien necesitamos en más comedias románticas, su carisma no es suficiente para sostener una serie de viñetas bastante desconectadas. Por su parte, Callum Turner (Eternidad) es un encanto, pero es opacado por casi cualquier personaje con quien comparte pantalla. La química entre él y Barbaro es buena, pero el guion inexplicablemente decide mantenerlos separados gran parte de la historia.
Una ironía muy grande es lo poco sensual que es la película. Filmes pasados del director, como Easy A, Friends With Benefits e incluso Con todos menos contigo eran menos mustios en su forma de abordar el sexo y la intimidad. En este trabajo parece que se tiene miedo a mostrar mucho sexo o abordarlo desde un punto de vista realista para el universo planteado, algo que también se puede inferir de sus declaraciones sobre el tema. Pese a que todos en las televisiones y en las calles comentan lo loca que se pone la noche y cómo la gente hasta puede tener sexo en público, lo más explicito que vemos, siempre de fondo, son parejas besándose apasionadamente para efecto cómico.
No se trata de mostrar sexo explícito o hacer que todo gire en torno a él, esta claramente no es la intención de la historia, pero el propio filme se pone en jaque cuando quiere tener ambas cosas: ser una comedia disruptiva con una premisa muy atrevida, pero luego abordarlo como una romcom común y corriente para no ofender a nadie que no quiera ver sexo en pantalla. La pregunta es, ¿realmente quiere Gluck contar esta historia o solo la hace para apelar a la mayor masa posible? ¿Por qué alguien incómodo con el sexo a cuadro iría a ver esta cinta? Por ejemplo, en una escena los personajes van a una fiesta exclusiva de gente que celebra esta noche especial. ¿Qué hay en la fiesta? Un montón de personas vestidas de gala, tomando cócteles y platicando. ¿Por qué esa fiesta sería algo especial si pueden hacerlo cualquier día del año? No digo que necesariamente tenga que ser una orgía (cosa que probablemente sí se celebraría si fuera realista), pero al menos podría tener algo que la distinga en este contexto de una fiesta genérica que bien podría darse en cualquier otra película.
Ese momento resume bien el principal problema de Sólo por una noche: su completa falta de identidad. Al inicio se nos muestra una parodia de un republicano explicando cómo esto es lo que la gente quiere para proteger la santidad del matrimonio. Es chistoso porque la película parecería haber salido de la mente de una de esas personas a las que parodia: un trabajo mojigato con miedo a abordar su propia naturaleza con honestidad, lo cual resulta en una historia insípida y poco memorable.
En un apartado donde el equipo parece sí haberse divertido es en el diseño de producción, el cual llena la ciudad con anuncios y carteles ingeniosos que le dan personalidad al mundo. Se pueden ver protestas a los espectaculares del gobierno, propaganda reaccionaria de fondo en favor del matrimonio y publicidad con frases de doble sentido, en especial una muy graciosa de Duolingo; sin embargo, hasta el exceso de marcas publicitarias delata la naturaleza corporativa del filme, más interesado con hacerte decir “¡Ah! Mira, allí está Duolingo” que en sumergirte en su mundo. Para darte una idea, las marcas que puedo recordar claramente sin pensarlo mucho son Apple, Duolingo, Durex, Dunkin’ Donuts, por mencionar algunas.
Hay espacio para las buenas comedias románticas, Mensajes de voz para Isabelle recientemente es un excelente ejemplo de esto, pero las audiencias merecen trabajos sin miedo a explorar las complejidades de las relaciones modernas en favor de solo apelar a la mayor cantidad de gente posible con un producto sin voz propia. Barbaro es una heroína perfecta para este género, pero Sólo una noche no le hace honor a su talento ni a su alocada premisa. En su miedo por agradar a todo el mundo, la cinta se queda sin satisfacer a nadie.
“Sólo una noche” está disponible en cines mexicanos.
