¿Nunca desearon que sus dibujos cobraran vida? En lo personal, siempre lo quise; imaginar a todos esos personajes alocados salidos de mi imaginación corriendo y jugueteando por ahí fue una de mis grandes fantasías infantiles. El director Wojtek Wawszczyk (Jez Jerzy) parece haber crecido con la misma inquietud de interactuar con las ilustraciones, y en este caso los personajes de los cómics, pues en Diplodocus, su más reciente filme —una mezcla de animación y live action— nos habla sobre el poder de la imaginación y cómo mantener encendida la llama de nuestro niño interior.

Diplodocus (voz de Mikołaj Wachowski) vive en un pantano aislado del mundo por el constante miedo de sus padres al exterior. Un día, una misteriosa niebla aparece y fuerza al pequeño dinosaurio a embarcarse en una aventura hacia otros mundos con personajes extraños y coloridos con quienes deberá descubrir cómo recuperar a su familia.

La historia de Diplodocus puede parecer una aventura sencilla y bastante predecible, sin embargo todo se complejiza cuando descubrimos que el pequeño dinosaurio en realidad es un personaje de cómic dibujado por Tadek (Piotr Polak), un ilustrador con muchas ideas pero limitado por los deseos capitalistas de su agente (Helena Englert), quien solamente quiere hacerse rica siguiendo las tendencias de moda. Por otra parte, tenemos todos los mundos salidos de la imaginación de Tadek habitados por magos, científicos y burros filósofos; en todos ellos Diplodocus encontrará aliados para continuar su viaje y, de cierta forma, ayudar al ilustrador a comprender el valor de su imaginación y sus increíbles creaciones. 

La animación es Diplodocus es espectacular: el nivel de detalle para cada uno de los distintos mundos es extraordinario, desde las profundidades del espacio y los planetas flotantes de los magos, el laboratorio secreto del profesor Nerwosolek (voz de Arkadiusz Jakubik), con sus computadoras y aparatos científicos, o el desierto de los egipcios, los cuales tienen una particular y divertida forma de comunicarse; todos y cada uno de estos universos se sienten vivos y te dan ganas de explorar cada escenario a profundidad. Puede que no tengamos un estilo de animación distinto en todos ellos (al estilo Spider-verse) pero sin duda Wojtek se permite experimentar, primero con la textura de los dibujos a lápiz junto a la animación 3D y después con el adorable y aterrador gato del tercer acto que no solo pareciera salido de algún filtro raro de Tik Tok, sino que también tiene el poder de modificar el diseño de los demás personajes para hacerlos más “adorables”.

Estos diferentes estilos hacen gala del talento de los artistas y forman una parte integral de la historia de la cinta pues sirven para mostrar de forma visual el tema: la fuente inagotable de ideas que es la imaginación contra copias del mismo estilo siguiendo las tendencias y el dinero. Claro, ni la película ni Tadek están peleados con ganar dinero a través del arte, esas no son sus intenciones, más bien cuestiona a quienes no ponen su corazón en sus creaciones y solamente buscan el beneficio económico.

Diplodocus es un alocado viaje metanarrativo por diversos mundos en el que el director Wojtek Wawszczyk nos invita a superar nuestros miedos y siempre seguir nuestro corazón, todo gracias a una entrañable aventura animada llena de personajes carismáticos y antagonistas adorablemente aterradores. La animación funciona como el medio ideal para transmitir el poder de la imaginación y las ideas infinitas que pueden surgir de la punta de un lápiz, pero también para contrastar el vacío al interior de las ideas surgidas de las motivaciones equivocadas. 

“Diplodocus” tuvo su estreno en el Festival Annecy 2024 como parte de la selección Annecy Presents.