La franquicia del Planeta de los simios ha tenido muchos altibajos a lo largo de los años: la cinta original es un clásico de la ciencia ficción pero sus secuelas de los años setenta cayeron tanto en su narrativa como en lo visual; luego, Tim Burton intentó revitalizar la historia con un desastroso remake. Diez años después, Rupert Wyatt y Matt Reeves, acompañados de la brillante interpretación de Andy Serkis y la revolución de los efectos digitales, retomaron la saga y crearon una de las mejores trilogías del siglo XXI; tras siete años de ausencia, la franquicia regresa a los cines con El planeta de los simios: Nuevo reino (o Kingdom of the Planet of the Apes) del director Wes Ball (Maze Runner). ¿Es una digna sucesora o de nuevo nos encontramos ante un bache narrativo?

Varias generaciones después de la muerte de César conocemos a Noa (Owen Teague), miembro del Clan de las Águilas, quien pasa sus días explorando las ruinas de la civilización humana con sus amigos, preparándose para pasar los ritos de iniciación de su clan y ayudando a su madre con las labores del día a día. Las cosas cambian cuando la aldea es atacada por simios acorazados abanderados por un tiránico líder (Kevin Durand). Tras el ataque, Noa debe embarcarse en un viaje para salvar a su tribu y el futuro de toda su raza.

Es impresionante cómo el guionista Josh Friedman (War of the Worlds) se las arregla para rendirle un homenaje a las cintas anteriores al mismo tiempo que lleva la franquicia en una nueva dirección. El planeta de los simios (y la ciencia ficción en general) siempre ha sido una analogía de la humanidad y nuestros problemas sociales, políticos y raciales; en Nuevo reino, Friedman suma la religión a estos conflictos y complementa el viaje de autodescubrimiento de Noa con cuestionamientos importantes sobre el legado y el precio del progreso.

Al tener un salto de tiempo tan grande (300 años), Friedman y Ball utilizan el primer y segundo acto de la cinta para poner al espectador en contexto con el mundo que nos presentan, conocer a los nuevos personajes y encariñarnos con ellos. Aquí la cinta plantea a César como una figura mitológica, hay tribus de simios que desconocen su existencia, otros “intentan” preservar sus enseñanzas y mandamientos sin entenderlos del todo y unos más tuercen las palabras del antiguo líder para lograr sus malévolos planes. Todo esto vuelve lenta la cinta pero no por ello menos interesante pues toda esta información es dada a través de elementos visuales, con diálogos mínimos.

Visualmente, El planeta de los simios: Nuevo reino es impresionante: desde las ciudades devoradas por la naturaleza, la aldea de Noa, un viejo observatorio o el reino de Próximus César, todo tiene un nivel de detalle que te deja con la boca abierta, sin embargo, lo mejor de la película son los efectos para traer a la vida a todos los personajes simios. Con cada película, los artistas de Wētā FX se superan: la simulación del pelaje de los simios interactuando con las partículas de agua y la humedad es sorprendente, lo mismo podemos decir del nivel de detalle en los rostros de los simios, sobre todo en una secuencia específica cuando Noa mira a través de un telescopio.

Los personajes de la cinta tienen viajes interesantes, pero el guion no profundiza demasiado en ellos. Noa, por ejemplo, emprende una travesía que cuestiona todo su conocimiento del mundo, es testigo de maravillas y terribles tragedias, sin embargo no terminamos de entender muchas de sus decisiones. Lo mismo podemos decir de Nova (Freya Allan), cuya historia se mantiene siempre en las sombras a conveniencia del guion, es un personaje gris cuyas motivaciones no entendemos del todo y por lo mismo es difícil seguirla.

Aunque fue mostrada en los avances, la aparición e identidad de Próximus César, antagonista principal de la cinta interpretado por Kevin Durand (Abigail), está llena de secretismo desde el comienzo de la cinta y cada secuencia posterior incrementa el misterio con pequeños detalles sobre el personaje. Finalmente, cuando lo conocemos, no es el villano prometido debido a su poco tiempo en pantalla. El discurso del personaje es interesante y le añade capas de complejidad al conflicto simio-humano de estas películas, sin embargo no se siente como una gran amenaza.

El planeta de los simios: Nuevo reino es una entrada que complejiza los conflictos entre primates y humanos con una aventura aparentemente sencilla llena de analogías religiosas y cuestionamientos acerca del progreso de la sociedad. El guion tiene un tratamiento superficial de los personajes pero lo complementa con su construcción de mundo y los impresionantes efectos visuales. 

Era difícil estar a la altura de lo hecho por Reeves y Serkis, sin embargo, Ball y todo su equipo consiguen mantener el nivel de la franquicia. El futuro de los simios luce brillante en el horizonte. 

“El planeta de los simios: Nuevo reino” ya está disponible en cines.