Melina es una niña de 9 años e hija de padres divorciados, quienes están peleando por su custodia. Sin embargo, pese a que ambos la reclaman para sí mismos, ninguno vive con ella. La chica pasa sus días con sus amorosos abuelos maternos: el esposo de su madre no la deja vivir con ella, y la esposa de su padre la trata mal. Grand Me, de la directora Atiye Zare Arandi (tía de la protagonista), retrata con mucha intimidad cómo Medina encuentra su identidad y trata de asimilar la dura realidad de que tal vez no quiere a sus padres.

En Irán, la edad en la cual las niñas ya deben cumplir sus obligaciones religiosas es de 9 años. Este es el muy acertado punto de partida de la película, una fiesta en la cual las pequeñas pasan a ser adultas (al menos a ojos de la religión). Aunque puede parecer prematuro para muchos, en el caso de Medina es una edad en la cual empieza a darse cuenta de cómo el egoísmo de sus padres la afecta, lo cual la lleva incluso a considerar demandarlos para quedarse con sus abuelos.

La estructura se intercala entre una conversación de Medina y su madre en el carro cuando la niña ya tiene 11 años y material de situaciones anteriores en los cuales la directora grabó el día a día de la chica. Sumado a esto se nos muestran tomas de un videodiario hecho por Medina, donde reflexiona sobre su situación, lo que es el cariño y sus descubrimientos sobre la vida en familia (y nos da un divertido tutorial de maquillaje).

La edición hace que varios años de vivencias se condensen perfectamente en tan solo 78 minutos. La selección de los momentos es perfecta para comprender cómo Medina es la única víctima en esta situación, mientras nos muestra también su llegada a la madurez de forma paulatina. Varias conversaciones entre miembros de la familia o de la propia Medina con su madre nos revelan poco a poco las complejidades detrás de la situación. En lugar de darnos todo de golpe, el caso es desmenuzado detalle a detalle a lo largo del filme.

La película también ahonda en la vida familiar y rompe con las expectativas planteadas en un inicio tras la ceremonia de paso a la madurez. Pese a vivir en una sociedad conservadora (en la cual las niñas cantan cómo, si se quitan el hiyab, Dios las enviará al infierno), los abuelos de la niña son amorosos, comprensivos y tienen un buen manejo de sus emociones. Hay escenas en las cuales la niña le pinta o maquilla divertidamente a su abuelo, o conversaciones entre la pareja en las cuales platican como iguales sobre sus preocupaciones por Medina. “Si yo lloro por mi lado y tú por el tuyo, no solucionamos nada. La idea es llorar juntos y consolarnos en los momentos duros”, le dice el abuelo a la abuela en una conmovedora escena.

No por ello la directora maquilla la realidad: siempre se deja en claro cómo el padre de Medina amenaza con llevarse para siempre a la niña y cómo tiene todo el poder para hacerlo. También hay un momento en el cual se nos revela que el esposo de la madre de la niña no quiere tenerla en su casa por miedo a que su hijo abuse sexualmente de ella. Sin embargo, estos hechos acentúan cómo los abuelos de Melina son los únicos realmente interesados en su bienestar y cómo incluso en una sociedad terriblemente patriarcal existen quienes no perpetúan estas ideas y prácticas nocivas.

Todo esto nos lleva a la importante pregunta: ¿quién es realmente nuestra familia? ¿Por el simple hecho de ser progenitores, nuestros padres merecen nuestro cariño? ¿Por qué el sistema deja más desprotegidos a quienes deberían ser su prioridad? Pese a tener un estilo de cine directo, Atiye Zare Arandi deja claro su postura y fuerte crítica, no solo a su hermana y su excuñado, sino a la sociedad en sí.

Grand Me es un coming-of-age hecho con mucha sensibilidad y cariño por su personaje central. Rompe con varias ideas preconcebidas, no solo de la cultura que retrata, sino también de la familia y la niñez. Principalmente, es una película sobre cómo los niños son los más afectados por las decisiones de los padres, y la responsabilidad que conlleva traer uno al mundo.

“Grand Me” formó parte de CPH:DOX 2024, donde ganó el NEXT:WAVE AWARD.