Pixar tiene una historia inconsistente en cuanto a las secuelas se refiere. Si bien la segunda y tercera parte de Toy Story son magníficas, no podemos decir lo mismo de  Cars 2 y 3, Los Increíbles 2 o Buscando a Dory; no son malas películas (excepto la segunda parte de Cars) pero definitivamente están por debajo de sus antecesoras en cuanto a la calidad narrativa se refiere. Ahora, nueve años después del estreno de la cinta original, llega Intensa-mente 2 (Inside Out 2), ¿se unirá al club de las secuelas regulares del estudio o alcanzará a Woody y compañía en el olimpo? 

La película, dirigida por Kelsey Mann, regresa al cuartel general dentro de la cabeza de Riley (voz de Kensington Tallman/Pamela Mendoza), quien ahora tiene 13 años y está entrando en la pubertad, por lo que Alegría (Amy Poehler/Cristina Hernández), Tristeza (Phillys Smith/Kerygma Flores) y el resto de las emociones deberán lidiar con los cambios de esta nueva etapa en la vida de su niña y también con la llegada de cuatro nuevas y complejas emociones lideradas por Ansiedad (Maya Hawke/María José Guerrero).

Desgraciadamente, el guion de Intensa-mente 2, escrito por Meg LeFauve (El dragón de papá) y Dave Holstein, recicla muchos momentos y secuencias ya vistas en la primera parte: los personajes nuevamente se pierden en la memoria a largo plazo y deben regresar al cuartel general, otra vez están buscando una parte importante de la personalidad de Riley y también se muestra un cambio radical en la niña sin sus cinco emociones principales. Por otro lado, la película carece de momentos que impacten emocionalmente al espectador: en la cinta anterior teníamos la muerte de Bing Bong o a Riley finalmente abriéndose con sus padres y dejando salir toda la tristeza reprimida; aquí intentan generar un golpe emociona similar, pero toda la acción se siente apresurada y el momento no termina de funcionar.

Las nuevas emociones son un añadido que se siente orgánico dentro de la trama pues, de cierta forma, se explica su ausencia en la primera cinta y también el por qué los papás de Riley no las tenían en sus respectivos cuarteles generales. Ansiedad destaca sobre todas las demás pues es la “antagonista” de la cinta, no es mala por el placer de serlo y tampoco tiene un problema personal con Alegría o el resto de las emociones, solamente quiere lo mejor para Riley. La explicación de cómo funciona la ansiedad es divertida y sencilla, pero conforme la cinta avanza podemos ver otras facetas de la ansiedad, como la creación de falsos escenarios o cómo se bloquea nuestra mente durante un ataque.

La animación, como ya es costumbre en Pixar, está en otro nivel. Las escenas en las que los personajes juegan hockey te dejan con la boca abierta y son el ejemplo perfecto de la atención al detalle por parte de los artistas: se puede sentir la fuerza de cada golpe y cada choque entre las jugadoras; cuando hay close-ups a las navajas de los patines deslizándose por el hielo podemos ver pequeñas astillas y polvo desprendiéndose de la superficie helada con toda claridad; tal vez lo más imperceptible para muchos sea el sudor de los personajes: conforme avanza el juego y la intensidad del mismo las vamos viendo más y más brillosas de sudor. 

El ataque de ansiedad de Riley también es impresionante: la cámara va reduciendo la escala del plano hasta encerrar a la chica, esto se conjuga con la edición pues pasa a ser frenética y errática; los detalles en su respiración, la paleta de colores y las expresiones en su rostro muestran un auténtico terror pues no termina de comprender qué le está pasando. Esta representación de un ataque de ansiedad es exageradamente realista y muestra cómo el mundo desaparece a tu alrededor, no comprendes la reacción de tu cuerpo y te paralizas ante el miedo. 

En esta cinta también podemos ver un intento de experimentar con distintos tipos de animación por parte de Pixar, sin embargo, aquí no existe la sutileza de, por ejemplo, Red, película que utilizó el 2D para acentuar el estilo anime de la historia. En Intensa-mente 2 tenemos una secuencia con animación de Playstation 2, tanto en la pobre resolución de la imagen como en los movimientos limitados de fotogramas, y también a un pequeño perro en 2D similar a los personajes de Dora la Exploradora. El uso de distintas técnicas de animación está justificado pues no pertenecen a la cabeza de Riley, pero aún así la secuencia es extraña, solo funciona para hacer chistes y se siente como un intento del estudio por demostrar que ellos también pueden entrar al juego y mezclar diferentes estilos.

Intensa-mente 2 es una secuela que pareciera tachar todas las casillas de una película de Pixar: tiene personajes entrañables, animación extraordinaria y una historia con la cuál mucha gente podrá identificarse, sin embargo se siente apresurada, recicla las ideas y lugares de la primera parte, y no termina de golpearnos emocionalmente como lo hizo su predecesora. Aún con todas sus fallas, es una divertida forma de explicarnos lo complejos que somos los seres humanos y cómo constantemente estamos cambiando gracias a todas nuestras experiencias. 

“Intensa-mente 2” o “Inside Out 2” ya se encuentra disponible en cines.