Desde los primeros minutos de La inspiración más profunda, reciente documental de Netflix a cargo de la directora Laura McGann, uno sabe que algo malo está por ocurrir: somos testigos de una sesión de apnea (o buceo libre) en la cual una profesional en este deporte casi se ahoga. A partir de allí, a forma de thriller e historia de amor, la película utiliza todos los recursos bajo la manga para manipular a su audiencia a costa del dolor ajeno.

La historia en sí es la de dos personas unidas por su pasión por la apnea: Alessia Zecchini, una buceadora experta que busca ser la mejor del mundo, y Stephen Keenan, un carismático irlandés que encuentra en este deporte su propósito en la vida.

El documental hace un excelente trabajo en explicar en qué consiste esta actividad de forma fluida y orgánica: a través de grabaciones de los deportistas podemos ver las reglas y los retos físicos que implica el buceo libre (sumergirse a grandes profundidades con una sola bocanada de oxígeno). Esto es ayudado también por impresionantes tomas en las cuales seguimos casi en tiempo real cómo las personas bajan decenas de metros bajo el mar y cómo a veces necesitan apoyo para salir con vida.

El diseño sonoro es fundamental para sumergirnos en la experiencia, pues emula el silencio abrumador de las profundidades del océano, solo interrumpido por el latido del corazón de los apneístas. Esta inmersión nos ayuda a entender también la paz y fascinación que pueden derivarse de esta actividad: en este sentido, el trabajo no sataniza ni glorifica el deporte, simplemente nos muestra sus aspectos más riesgosos, pero también la gloria que viene de superarlo.

Todo esto se prestaba para un documental bastante interesante que jugara con la tensión derivada del peligro propio del deporte, así como de las rivalidades entre competidores y las distintas consecuencias. Sin embargo, aunque sí cuenta con elementos de esto, McGann y su equipo prefieren generar shock y sorpresa a partir de una terrible tragedia que involucra a los personajes.

No hay nada de malo en crear una narrativa a partir de hechos ocurridos: muchos documentales claramente generan un arco dramático a partir de acontecimientos reales. El problema con este trabajo es que la construcción de la historia no parece ser hecha para respetar u homenajear a sus personajes, sino para generar sorpresa gratuita en los espectadores y “subvertir” sus expectativas sobre cuál es la tragedia.

Hay una especie de morbo similar al de los documentales de asesinos seriales, en los cuales se invita a la audiencia a especular y sacar teorías por entretenimiento a costa de vidas ajenas. Al sugerirnos constantemente los terribles acontecimientos por venir, el suspenso que construye la película es a costa de sus personajes, no con ellos. Es muy triste que el trabajo no confíe en el poder de su tema para mantener el interés de la audiencia, pues sus secuencias de competencias o de largos periodos de buceo son por sí mismas atrapantes.

En este intento de dar un gran giro al final, este documental se olvida de explorar lo que realmente la hace especial: la relación de estas dos extraordinarias personas. Comparemos esto con otros trabajos que involucran tragedias como Fire of Love o Four Daughters: aunque en ambos ocurren acontecimientos tristes, las directoras de dichos trabajos no los usan para sacar una exclamación de la audiencia, sino que son transparentes y respetuosas con cómo muestran y comunican el hecho, lo cual mueve al público a emociones reales; ambos filmes tienen sus giros, pero son parte del tema explorado y no vienen de una decisión deliberada de solo impactar. 

La inspiración más profunda en cambio recurre a un giro orquestado de forma maliciosa: sus personajes principales no salen a cuadro, tanto sus voces como grabaciones son de material de archivo, y el resto de personas se refieren a ellos en pasado, todo para mantenernos con la duda: ¿Qué va a ocurrir? ¿Cuándo llegará el momento? Este acercamiento irresponsable (muy similar al del terrible cortometraje nominado al Oscar 2023 Stranger at the Gate) centra todos los esfuerzos en dicha sorpresa y deja lo realmente interesante en lo superficial, en lugar de abordar las profundidades que su título promete.

“La inspiración más profunda” está disponible en Netflix.